sábado, 14 de febrero de 2015

¿NUESTRA ÚLTIMA NOCHE? (un escrito patético por una noche patética)

noviembre 2013

Y entonces
sucede. Te llama
un día y te dice que
quiere conversar. Y tú
lo sabes antes que todos, antes
que nadie. Antes que ella
misma.
Ella te va a dejar.

Y cuando vas a hablar con ella
ya caminas pensando en cómo no
ponerte triste en cómo hacer
para que en esa noche de luna
no soltar ni una lágrima
mucho menos rogar

y entonces sigues
caminando a su
encuentro
la asesina que te dejará
y sigues caminando
sintiendo lo que sintieron Luis XVI
y María Antonietta cuando
iban a la guillotina sabiendo de
antemano que ya estaban
muertos

Y entonces
sucede. Te encuentras con ella
está sentada en la misma banca
que en otro tiempo felices se habían
sentado entre bromas y cóleras pequeñas
pero ella está seria y tú sabes o crees saber
la causa   está
pálida parece sin bañarse y su cabello
desgreñado está más desgreñado y sus dientes amarillos
los crees más amarillos aunque no los ves porque
no abre la boca ni para saludarte y menos
para sonreír. Tú que
siempre creíste que el final tendría algo
de Woodie Allen o de Campanella
te sorprendes que esta realidad sea tan
realidad   tan
anticinéfila
tenía que ser más bello, te dices
más bello que el principio
y pensando esas y otras cosas te sientas a
su costado
sorprendido
con la cara de un pobre diablo
aunque sabes que en el mundo si
existen los diablos deben ser todo
menos pobres

Sabes que tú cara de pobre diablo
—quede dicha esta imagen—
no es la mejor actitud
entonces sonríes y haces como
si nada
como si nada haya pasado entendiendo en realidad que
ya ha pasado todo
y que lo único que falta es que ella
lo diga
y concluya este amor que ya te está ahorcando
demasiado. Pero tú
como la quieres
piensas que debes hacer
algo
no puedes dejar que todo se termine así tan
sencillo tan de un momento a otro
pero solo le cuentas anécdotas inservibles
que ella ya no escucha como alguna vez
escuchó con tanto entusiasmo y tanta alegría
no, ya no te escucha
solo hace como si te escuchara

Y entonces
ahora sí
sucede. Te lo dice en una
sin arreglo sin maquillaje
ni procedimiento: Ya no puedo
quiero que terminemos. Entonces
eficiente títere de sangre y hueso
te vas con tu anécdota y tu sonrisa al
carajo. Ya no hay nada qué hacer
solo escuchar, solo sentir y resignarte: ella
ya no es tuya
desde esas feas palabras sientes que
ya ella está por otros lados y que
si la ves allí adelante es solo porque
quieres seguir viéndola. Quieres tocarle el
cabello la mejilla los labios y a
todo ella te responde: Déjame. Entonces sabes que es el
final, que la luna y esa noche no eran en vano, que
estaban allí para hacer más triste tu tristeza.

Y vuelves a sonreír, por si acaso
aunque ya ni sabes por qué exactamente
solo sonríes, como a veces sonreías cuando
ella renegaba y renegaba más cuando tú
sonreías y no sabías por qué seguías
dentro de ti nacía así por así
ella entonces renegaba el triple
porque no podía ser que ella renegase y tú
estuvieses sonrisas y entonces
para que ya no renegase
hombre de carne y tristezas
te aguantabas pero por ratos la risita salía
y no sabías cómo controlarla
lo hacías sin intención aunque no lo creyera
esa risa del carajo
sí esa risa natural y sin causa aparente
ya no sale
ahora solo sonríes y tú sonrisa es como
la de un cadáver

Todo es inútil: tu sonrisa, la
luna, esta banca, hasta ella misma. Pero
sabes que no, que ella no. Por qué, entonces preguntas,
qué pasó, quieres saber. Y ella sale con el rollo
clásico: Es mi culpa, yo
soy el problema, etc., etc., etc. El etcétera también
es un problema. Es mejor pararte
y caminar, respirar y no pensar, pero sigues allí
sentado a su costado sin saber cómo hacer para que
no se vaya
para que ese final sea
otra vez
un nuevo
comienzo
para que ese final decisivo no sea el final
para que siga siendo patéticamente tu chica
y tú cursi y ridículamente su chico
pero ella ya hace varios días que se alejó
que te dejó abandonado en la marea
solo faltaba decírtelo
la palabra crea
pero también destruye

Perdóname, sigue hablando, te sigo queriendo
pero ya he perdido la fe, lo nuestro ya no tiene
futuro… Y así, en este
tono, continúa. Y tú sigues pensando en cómo salvar
este barco antes de que termine por hundirse, si acaso ya no está
hundido, y se lo dices, le
dices lo único que te sale del corazón,
que tú no quieres que acabe, que tu vida
sin la de ella va a ser una completa mierda,
se lo dices así, con esta palabrota, pero ella ya está por arriba
cazando pajaritos
como si en este cielo de invierno
y a esta hora de luna existiesen pajaritos
y ella sabe que este alejamiento va a ser más sencillo para
ella que para ti
porque ella ya va dejando de sentir y tú
en cambio te ibas envolviendo más
la historia de siempre
y para qué, te preguntas
como un tonto
para qué, qué huevón,
te dices, y ni siquiera le puedes dar un
último beso, nada, ni siquiera tocarle
sus cachetes
nada
y se lo dices una y otra vez que
no pueden acabar que
tú no quieres firmar el divorcio
y cuál divorcio, te responde
si no estamos casados
comprendes que toda simbología también termina
todos los códigos se pierden por la misma alcantarilla

Entonces
sin pensarlo
sin entender a tu cuerpo
una reacción aparentemente ilógica
te pones de pie y sin decirle
nada das unos pasos adelante
y luego otros y caminas lento sin dirección
a ningún
lado
    a ningún lado
ahora lo sabes
ningún lado es tu único camino
ningún lado es tu único destino
ningún lado
ningún lado
afuera de todos
el hombre aparte

ella sorprendida se queda sola
hablando sola
y escuchas A dónde vas
a dónde vas, tú sigues caminando
sin entenderte todavía
la luna enorme sobre tu cabeza
hermosa luna hay que decirlo
llenísima y alumbrando esta noche oscura
totalmente oscura para ti y para
tu amor  el único que todavía tenías
y que era el que tenía que ser
para lo que llaman toda la vida
pero solo encontramos eternidades de poco tiempo
eternidades que se mueren
eternidades que se distancian
tus pasos se alejan pero
escuchas puedes escuchar A dónde vas
todavía no he terminado
ven oye, todavía no he terminado…
sigue diciendo

Y tú sin poder pensar bien
intentando muy en el fondo entenderte
o entender esa noche sigues a paso
lento
y en tu cabeza como una oscura cueva
van saliendo palabras que dicen sin tu 
consentimiento, con el paso firme pero
todavía con los gestos inseguros, te va
diciendo
quizá como intentando cobrar fuerza
quizá en último intento de saber que
ya todo estaba perdido desde que el mundo se hizo mundo
y el hombre un animal sofisticado
dices
así solo en ese largo camino de ida
o de vuelta
dependiendo la mirada
y se lo dices
o te lo dices
te vas diciendo Yo
sí, yo sí he
terminado

Y sigues caminando



Y sigues caminando

moisés AZAÑA ortega