viernes, 10 de julio de 2015

REVOLUCIÓN


(diciembre 2013)

Hubo un tiempo
en que anhelaba los
verdaderos cambios en el mundo
los trasplantes de formas
las reformas de hombre

pensaba   
todavía pensaba

y los hombres debían abrir sus puertas
y los hombres debían ser nuevamente hombres
estaba ya cansado de falsos cansancios
cansado de repetidas excusas
cansado de la misma fábula de colegio
debíamos hacer más que más para modificar nuestra historia
y la historia de los otros
y la historia de la historia
la guerra era inminente
mi ideal era fanático
omnívoro
más arrolladora incluso que la realidad gigante

sentía
yo realmente sentía

la revolución era cierta
tenía que ser esperanza
y no amenaza

podía emprender la revolución

podíamos

no estaba solo
tenía mis manos
tenía mi mente
tenía todo

pero otro todo me faltaba

había que conectarlos
lo sé
y ese era mi aliciente
la musa del inicio
la cárcel de todo origen

Por ese tiempo leía a Mariátegui
hojeaba con
respeto libros de Marx   estaba al
día en todos los puntos y comas del Che Guevara
la inspiración desbordaba
también la literatura y la filosofía 
no había excusas en mi escritorio
y desde lejos venían Sócrates y Jesucristo
los más grandes analfabetos que el occidente ha tenido


Mis días de frustración llegaron
al rato nomás
un día de pronto
no puedo decir de la nada
en la vida nada viene de la nada
salvo el gran inexistente

mis días de frustración llegaron
cuando ni Marx
ni Mariátegui
ni el Che
ni Sócrates 
ni Jesucristo
pudieron hacer nada
para mejorar mi casa
mi constelación de paredes descascaradas
la familia y el mundo se venían abajo
y lo que conseguían decir o decidir
en sus libros o cintas
importaba un bledo y
no alcanzaba para pagar
la luz
el agua
el teléfono
¿Y Sócrates dónde dormía
y Jesucristo dónde rezaba?
Ni hablar
la realidad no era muy metáfora

me sentí muy triste

Después cuando nos cortaron el teléfono
y tuvimos que pagar coimas a los hombres en moto que venían a
cortar la luz o el agua y nos den unos días más de plazo
yo ya no podía ver mil veces los
documentales del Che ni leer
otra vez los Siete ensayos ni ojear nada
del gordito barbón
ni emprender un recorrido por los diálogos
y las parábolas

las literaturas y las filosofías me fueron vedadas

la vida no tenía hojas
el tiempo nunca perdona
lo fui descubriendo
y tenía que salir a buscar 
buscar y buscar 
se nos pasa la vida buscando 
encontramos la muerte y felicidades baratas 
pero esas tardes yo salí a buscar un trabajo
un prostíbulo
un camino
una profesión
así sea el de ir puerta tras
puerta
abrir y cerrarlas
o que te las abran y te las cierren
la metáfora perfecta
ofreciendo foco o
café en verano
y seguir camino a camino
con los zapatos hinchados
otro día
y otro 
de los tantos que nos esperaban
seguir caminando
camino a camino
con mi manos vacías y los bolsillos ausentes
con un currículum de hoja en blanco y fólder manila
bien puesto el saco y corbata
en pleno sol de cuarenta
pensando
tristemente
que la vida
más que injusta
era como un filtro
que quien pasaba los primeros
estaba hecho para los que vienen

no lo sabía entonces
todavía no lo sé hoy
no estoy seguro quiero decir
quizá me engaño
y engaño a otros
pero este engaño es de cuerpo heroico
y me permitió levantar mis cansados cuerpos

pero entonces
y ese entonces todavía me dura
pensaba
que mi revolución estaba lejos
que mi revolución era incierta
y tenía que postergarla
no sé hasta cuándo
no sé hasta dónde
si la vida
y la muerte
todavía me lo permitían
y seguí caminando
triste caminante de fólder manila
bajo un verano sin más estaciones
que el propio verano de todas las vidas


(sigo triste)

moisés AZAÑA ortega