lunes, 18 de mayo de 2015

DESIERTO


agosto 2014

nos conocimos y fuimos desierto
las palabras eran huecos
sustitutos de huecos
nuestros estilos invadían silencios
                                           con otros silencios
si algo estaba perdido
éramos nosotros
  
   nunca nos dimos los dedos
   caminar por las plazas todavía no era prohibido
   
   nuestra historia solo tuvo fin
olvidos rechazando olvidos
olvidos criando víboras en peceras verdes
      del techo de tu abuela se miraba mejor la playa
      ¿bailas?
      que no sea conmigo
    es tarde
  y la noche es el pecado
   con que terminó esto que nunca tuvimos la fuerza de empezar
  ya ves
 yo te dije
y tú no me hiciste caso

moisés AZAÑA ortega

domingo, 10 de mayo de 2015

MEMORIA


Lunes 26 enero 09

Sin calendario a la mano la memoria ya no ocupa su tiempo en guardar números. Para el caso, lo hacen estas hojas o el ordenador. 

El desayuno, el almuerzo, la cena de ayer, tantas otras cotidianas y lamentablemente necesarias ocupaciones, están siendo hermosamente deglutidas por el olvido. Mañana cuando lea estos renglones no me acordaré nada, pero nadita de lo que hice en este día, ni lo de ayer y mucho menos lo de antes. ¿Y qué comí? Nada, será como si haya comido nada. Papa a la huancaína o ceviche, qué importa, da igual, mañana nada de esto lo rescatará la memoria. 

La memoria: ¿un deber o un derecho? En Elogio sobre el amor de Jean-Luc Godard la plantean. La memoria, más que un derecho o un deber, es un rescate. Lo que nos mantiene vivos como un Yo. Sin memoria el Yo concluiría cada segundo. La memoria nos permite acercarnos a un espacio, nos concede adueñarnos de un territorio y hacerlo nuestro. La memoria nos faculta comparar, aunque inconsciente, cada cosa, cada detalle, y registra lo nuevo y separa lo viejo.

Cuando nuestra edad avanza, lo viejo, más que lo nuevo, toma una perspectiva inédita que nos coloca en un punto que antes era imposible poseer, así, la experiencia, más que un atributo o un pecado, es una necesidad que no todos utilizan.

La memoria es la posibilidad de mantenernos al tanto de lo que hemos sido y de lo que continuamos siendo hasta que el Yo desaparezca. Cuando el Yo desaparece también la memoria —la nuestra, única e irreemplazable— desaparece, se va. Nosotros morimos cuando nuestra memoria ha desaparecido. Quizá, en el fondo, es el único motivo por lo que escribo, no tanto para no desaparecer, sino para que mi memoria o algo que enuncie esto abstracto continúe viva una vez que yo haya muerto.

Estos renglones no sé qué intentan porque el registro de la memoria no puede caber en estas ni en ninguna página. A lo más nos da un alcance, una aproximación inexacta. Cuando he escrito, por ejemplo, «estoy sentado frente a mi máquina de escribir», ni siquiera yo mismo puedo concebir la exacta dimensión de ese recuerdo. Y no es que el registro de la memoria sea un engaño, solo que por más que intentemos aproximarnos bien, su aproximación siempre es imprecisa.

La Historia, lo sabemos, es una de las más grandes ficciones. Cada autor tiene su propia historia. En la memoria la subjetividad es más sincera y real. En la Historia, la pretendida objetividad, siempre será una subjetividad: los libros que lees, las fuentes que utilizas... El acercamiento es indirecto. En el registro de la memoria lo es directo. De este modo la subjetividad en la memoria personal y no histórica, es más verídica, aunque el término no me guste. 

Pero me he ido por las ramas, ¿qué estaba diciendo? Ah, sí, que todos nuestros pequeños actos cotidianos son tragados por el olvido. Además, no es vital retenerlos todos. Por ejemplo, es necesario ir al baño, pero sería tonto recordar las veces que hemos ido. La evasión de fruslerías sin ser consciente de borrarlas es un arma no secreta que facilita esta vida de muertes diarias. 

Y al final, la memoria: ¿un deber o un derecho? ¿Dónde queda? Se dice que la memoria es selectiva; no lo creo. En todo caso, es una mala seleccionadora. Yo quisiera recordar la vez primera en que papá me cargó, la vez que mamá llegó de Uchiza con hermana ElsaViviana después de buscar a hermano Andrés. Yo quisiera recordar todas las palabras bonitas que me han dicho. Quisiera borrar muchos eventos negativos. Quisiera recordar todo este momento y lo que voy pasando por estos días, pero sé que los olvidaré. Así como te olvidarán a ti, ignorado lector, una vez que mueras y desaparezcas para siempre. 

La memoria es la acumulación de la vida que será olvidada. Esta vida por la que hoy das la cara, mañana no será nada. Nada de nada. Así que a cagarla: nadie lo recordará.

 moisés AZAÑA ortega

sábado, 9 de mayo de 2015


-que el invierno no sea tu peor compañero-

octubre 2014
moisés AZAÑA ortega

el corto:

miércoles, 6 de mayo de 2015

EL CAMINO IMPOSIBLE


agosto 2012

Estoy sentado en mi cuarto
Hay un libro al costado
Varios libros a mi costado
Debo salir
Ir a pedir un efecto de guitarra
Mañana tendré una performance poética
Y todos me verán
Y todos aplaudirán
Y luego vendré a casa
Pero antes habré bailado
Después seguiré yendo al inglés
A la universidad y al trabajo
Con los poco tiempos libres y los nada libres
Intentaré escribir un poco
Como ahora
Y así pasará mi vida
No sé hasta cuándo
Escribiendo palabras que digan océano
Naufragio abismo
Desastre terrible soledad
Y cosas así
Por estos días son mis palabras
Me iré muriendo
Seguiré escribiendo
Seguiré con este dolor de no poder hacer lo que quiero
Estará siempre allí mamá
Y mi imposibilidad de dejarla
Mi imposibilidad de irme de casa
De intentar ese sueño de verano
De locuras de promesas de viajes de no regresar jamás
Tendré que seguir y mamá también
Si hemos llegado hasta acá
Por qué no podremos seguir hasta las otras veredas
Mamá, mañana recitaré estos poemas que no escucharás
Mañana y aún no me he aprendido nada de memoria
Memoria
Mañana recitaré y como también soy mortal
Cierta ansiedad
Cierto temor me van a ir invadiendo
Debo ir ahora a la casa de Javicho
Me prestará su efecto
Mañana iré violento
Un poco de pisco tal vez
Y entregaré todo mi adentro niquelado
Por un segundo
Los cinco diez o quince minutos
Que duren
Ahora debo bañarme
Como todos los días
El baño disciplinado de afuera
Y tengo tantas ganas de unas ganas de no moverme
Y de unas terribles ganas de bañarme solo por dentro
Y de seguir escribiendo el día entero
Escribir y escribir hasta terminar un libro
Varios libros
Antes lo he intentado
Antes acumulando meses lo he logrado
Para corregir se necesita vidas enteras
Pero esto de escribir al menos un día entero en mi vida
Es tan imposible como que Clío estuviese conmigo
Imposible
Por estos días
Y no sé hasta cuándo
No sé si algún día pueda
Realmente
Dedicarme a lo que quiero
Debo colgar cartones en el techo
Las paredes los certificados los currículos los dineros los trabajos
Los malditos dineros y los malditos trabajos
Esta es la vida
Qué huevonada de vida
Qué huevona la vida
Trabajar es dinero
Dinero es vida
Vida es trabajar
Ahora vamos con otro modus ponens
Por algo no estudié Lógica
Trabajar es la vida
La vida es una mierda
Es una mierda trabajar
En fin
Debo dejar esto para más tarde
Quizá para otra vida
Debo bañarme
Y en invierno cuesta tanto

moisés AZAÑA ortega


el sound track:



-la felicidad es una pequeña casa en la que no entran los hombres-

moisés AZAÑA ortega

la reflexión:

martes, 5 de mayo de 2015

EL ÚNICO CRIMEN PERFECTO


enero 2015

Seños de las manos olvidadas, espero que este epíteto no imponga ningún gesto negativo en tu único rostro. ¿Alcanza a ser un epíteto esto? Debo repasar, aunque a mí me baste con pasar. Yo y mis jueguitos de lenguaje, qué aburrido y predecible que soy caray. A propósito de único rostro, hoy me he dado cuenta que mi rostro es otro. En serio. Me miro al espejo una y otra vez y veo que ese rostro que me mira no soy yo mirándome. Una vaina así. Las cicatrices, me digo, la barba, me excuso. Feas cicatrices, por cierto, feas e incurables. Qué puedo hacer, la ley de la vida. Bueno, también de la noche y del dulce abandono de los amigos. O algo así. No me quejo, al menos puedo escribir, como dices. No podía esos días en que te envié mensajes a tu celular cual musa. ¡4 días en cama!, ¿te imaginas? Tú no lo imaginas, lo vives. Y ahora te comprendo mejor. Me bastaron esos días para darme cuenta cuán importante es la salud, más que el amor, por supuesto. Y no me contradigas, por estos días en que mi soledad es una buena compañía sería un crimen erigir la importancia del amor y así, de repente, empezar con las duditas. Ya para dudas he tenido a muchos filósofos. Si no pregúntale a nuestro amigo de las mil y un dudas. 

Señor de las manos cautivas, hoy pensé que era jueves y resulta que es viernes sangriento. Me quedaré en casa, sin embargo, me quedaré y empezaré a extrañar desde mi más tonto corazón a mi última chica y, de paso, a la penúltima. Mi última chica, a propósito, lleva el nombre de Artemisa, aunque no lo creas. No es bueno pensarla, tú sabes, por ahí empieza el crimen perfecto. El único crimen perfecto es el del amor. ¿Ya ves lo que empiezo a decir? Mejor cambiemos de tema. La verdad no puedo conversar de nada en este momento porque mi hermosa viejita me está llamando y debo dejar esto para más tarde. O para otra vida. Espero que si es en otra vida, siga siendo esta. 

moisés AZAÑA ortega


lunes, 4 de mayo de 2015