miércoles, 31 de diciembre de 2008

JO, JO, JO... FELIZ FALSEDAD

Continúo desempolvando más hojas:

25 de diciembre de 2007

¿Feliz Navidad? Sí... Feliz navidad doña Toña, doña Susi, doña Ana, doña Olga, don Roberto, don Chiriboga, don Alfaro… también feliz Navidad Ñato, Narizón, Pete, Evo, Ozzy, José Luis, Hablador, Nene, Loca, Puca, China, Pollo… Feliz Navidad también al desconocido que pasa por mi costado, también al perro Keisser, al gato Cabezón, al loro Huicho… Abrazos a mis viejos, a mis hermanos, a todos mis familiares. Brindis por Navidad. De fondo los cuetecillos y la atmósfera más gris del año, la más negra noche. Ya se ha pasado por toda la comida atiborrada de especerías. Y más navidad y navidad y felices y felices y felices…

La Navidad es una mierda, me llega al pincho la Navidad. En estos casos tienes que ser sociable, me dice una parte, pero la otra hace que me quede en mi habitación hasta que cesen los abrazos, los saludos y toda esa pitanza empalagosa que se acostumbra en este día. Se quiere ir de compras y en las pistas hay más tráfico que de costumbre. En realidad es el «Día de todos los centros de venta»: Ripley, Saga Fallabella, Tottus, Metro, etcétera, todos chilenos. Pa’ concha: el pasaje sube 50 %.

Y Jesusito, ¿dónde está Jesusito, el niño por el que se festeja? Ah, ya sé, lo colocan a la medianoche en el nacimiento, claro, pero no en vano: se le pide las frustraciones que no pudieron cumplir en el año viejo, y toda la ilusión de una fructífera vida imaginada que consideran que con esa petición ya se solucionarán todititos sus problemas: «ten fe hijito, ten fe», la grandísima vida. La verdad es que te la tienes que ver con el berrinche del presidente García y con el sudor diario —sobretodo ahora que es verano— y con las alzas de precio y con el ómnibus repleto y con gente que le apesta el sobaco.

Al guachimán del barrio se le invita un pedazo de panetón con su chocolatito pal’ frío de la noche y ya se cumplió, uy qué buena gente somos, somos lo máximo, la solidaridad nos rebasa y, en nuestras casas, tragamos cuanto haya y por añadidura la comida sobra pal’ calentado de la semana. «La solidaridad de un día no es solidaridad, es circo», escribió un cronista de un periódico de derecha. Digo Navidad y evoco a casas donde ni siquiera tienen para un bizcocho y a la par miles de gentes derrochando en huevadas de más, como diría en un artículo: «la jungla eléctrica que se dispone para estas fiestas y que gasta energía que otros no tienen. He llegado a la conclusión de que 1 600 años (más o menos se celebra desde ese tiempo) de buenos propósitos no han logrado gran cosa. Feliz Navidad y guerra, Feliz Navidad y miseria, Feliz Navidad e injusticia, Feliz Navidad y maltrato al más débil, etc., etc. Es decir, que ni el Feliz Navidad, ni la sonrisa que debe acompañarla, han solucionado hasta ahora nada, ni que el mundo sepa algún problema». El veinticinco, a las cero horas, se atesta de humo que maltrata más el ambiente por el cual se realizan campañas de concientización, pero la gente sigue sin comprender. La Navidad es el sida imperecedero.

Navidad, buena o mala, te deseo lo mejor en este día de fiesta costumbrista, de negocios, de abrazos hipócritas y sinceros… Sentirse en paz por lo menos un instante que tanta falta hace. Por último, deseo que tengas una felicidad siempre, no solo este bendito día navideño, sino todos los que se pueda, depende mucho de ti no cagarla.

AZAÑA ORTEGA, 
Moisés

martes, 30 de diciembre de 2008

lunes, 29 de diciembre de 2008

miércoles, 17 de diciembre de 2008

SÁBADO SIN LÁPIZ

Diciembre siempre llega a mí con un traje de añoranza. Esta vestimenta ha influenciado en la decisión de libertar textos que los daba por muertos, de paso los alejo del óxido que las vuelve amarillas y las llena de malditos ácaros.

Agarro el lápiz y me desprecia. Enciendo la radio y el silencio se pierde en mi esperanza. No hay sosiego (se pierde, ¡dónde chucha se va!), y los cigarros que tengo guardados en mi escritorio resucitan de pronto, ansiosos de ser devorados a bocanadas sin compasión. Y al instante estoy perdido en el humo, la música y la soledad. ¡Qué viva la noche! 

¡Ja! 

El ánimo apesadumbrado se desprende en las cuerdas de los segundos y entre ellos, enredado quedo a sus pies sin poder salir. Desdichado sábado, eres mártir de no saber que mueres sin estar y sin ser. Pobre de ti, alicaído humano, que mueres sin ser. El sábado es un sitio caído de bruces en cualquier cuarto. Y hay un solo sonido en mi dormitorio: nada es nada y todo también es nada. Entonces aprovecho y juego al don de ser mi propio don y crear en mi entelequia un personaje que se compadezca de mis dotes insubstanciales y timoratos. Pero me encierro en mis cuatro nostalgias de esquina a esquina y la cago. 

Despierto y aún no toco la palabra; las horas corren su círculo eterno, desprenden féretros en cada punzada, ¿en qué féretro caeré yo? Mientras, mi voz se encierra en el taller de la nadería hecha vida. No puedo más: suelto el lápiz.

Noviembre de 2007
AZAÑA ORTEGA,Moisés

domingo, 7 de diciembre de 2008

LO QUE NUNCA TE ESCRIBIÓ

A Mel

Corto 5
Lima, 16 de noviembre de 2008
Sentado frente al computador espera que se instale una frase en su cerebro, unas palabras con la cual empiece a escribirte, no se le ocurre nada durante buen rato, o dicho mejor se le cuadran varias imágenes volátiles, varios hechos, por ejemplo, iniciar contándote sobre la situación en la que está su dormitorio: el escritorio parece una mesa después de la cena de fin de año o, peor, como si el fin del mundo haya empezado por ahí. Se encuentra en su más terrible desdén o más grave todavía: hay un plato blanco de la cena de anoche (de hace varias noches en realidad), un vaso enorme en la que en algún momento existió agua y la cual lamió como gato hasta la última gota, también osan posarse algunos polos, una chalina, libros desordenados, apuntes perdidos, lapiceros de colores inverosímiles, lápices desubicados, todos con un tamaño distinto, una caja de fósforos, un encendedor —como si fumara—, un televisor, un reproductor dvd, películas (Cabeza borradora, La chinouse, Vértigo, Ladrón de bicicleta, La muralla verde, Blanco, Annie Hall…), fólderes, uno encima de otro, hojas apiladas, una lámpara… ufff…

La cabecera de alguna cama que encontró empolvada, descolorida sobre la azotea, funge de librero, esa parte superior parece iluminada, como si fuera el cielo y estaría separada, alejadísima, del muladar que yace en el mismísimo escritorio, más terrenal. El escritorio, por el peso de esta cabecera que funge de librero, se ha inclinado y empieza a partirse en dos.

Arriba posan libros y otras entidades que mantendré en la clandestinidad. Vallejo entreverado en el muladar divisa hacia arriba los libros de Historia, Filosofía, Literatura y otras materias de dudoso mérito; Edith Piaf, también entremezclada, observa el lado donde está la ciudad de los cidís. Es decir, el desorden es el orden que reina (sobre el desorden había escrito él hace un tiempo, duda si enviártelo o no, decide que no); a su pie, el cargador de celular está en forma de un hombre con panza arriba, un tirapapeles en el que no solo echa papeles, podría encontrar cáscaras de frutas hasta preservativos.

Su cama no parece cama, sino el espejo de la ruina humana donde convergen lástimas de locura, las sábanas se mezclan con pantalones, camisas, polos que sacó hace dos noches o dos semanas cuando dudaba con qué se iba a vestir (mejor hubiese salido calato); monedas que cayeron al acostarse, hasta un lapicero, una guitarra, un libro (Epístolas morales a Lucilio de Séneca), un papel donde escribió la noche anterior ideas que ya no recuerda… Es un entrevero nocivo.

En el suelo las parejas de zapatos se miran separadas más por un evento abúlico que por el azar mismo, también adornan el parquet otras monedas que se precipitaron cuando se tiró de bruces a la cama sin ganas siquiera de ponerse alguna ropa destinada para dormir, solo se sacó el pantalón y escuchó que caían el sencillo, caso omiso, tiró el pantalón por donde cayera, cerró los ojos

Una silla en la que ahora está sentado él, esta silla, hay que decirlo, es terriblemente vieja, si resiste solo es por su flacura. Hay otra al lado de la ventana en la que cuelgan un polo, una casaca y encima libros tras libros porque los cuatro libreros que tiene ya no le alcanza, y a su costado, una mesita que carga hojas, revistas, recortes de periódicos, el control remoto del dividí, canutos de hilos blanco, guinda, negro, beige, verde, con los cuales cosió hace unos días el agujero de un pantalón, la naranja que ayer le invitaron en la universidad y que todavía no prueba, la entrañable máquina de escribir que le regaló su viejo, encima de esta un cuaderno, un diccionario, un polo que se sacó al aproximársele el sueño de mierda.

En la ventana: películas, conciertos, ciertos libros que ya no lee ni piensa leer, un vh de un dibujo animado que nunca vio (Pocahontas) porque nunca tuvo un reproductor; por ahí, dentro de una especie de repisa, una pasta de dientes, un cepillo, jabón, desodorante, etc., al frente de la ventana se encuentra la biblioteca más pulcra, linda y desordenada, donde los libros están en relativo orden, aparente, arriba de la biblioteca su ciudad de la música, más de mil discos de seguro, aunque no los tiene contado, simplemente cada vez que caminaba por el simple placer de caminar  (y por qué no tenía dónde diablos ir) y veía cidís y tras escucharlo le simpatizaba, pese a que nunca haya sabido de ellos, melómano hasta el hueso, se compraba; entre ellos están, mejor no enumerarlos, extendería el tiempo.

A la izquierda de la biblioteca, el ropero, que parece intocable, hierático, finge orden, un ropero que utiliza para guardar todo lo que no se pone, lo que sí utiliza en cambio está por todos lados de su cuarto; sobre él hay objetos que ha hecho con herramientas de su padre, atavíos que su madre le ha obsequiado y también regalos que ni sus padres ni sus pasajeras parejas le ha obsequiado. Su habitación es la habitación —como llama su madre— del cachivache.


Piensa decirte todo esto, y más, pero cree que sería muy bochornoso, qué vergüenza, piensa, te vas a enterar de lo desordenado que puede ser sin proponérselo, así que ya inicia a pensar en otra cosa. Aún se mantiene frente al computador, cree que mejor sería escribir en cualquier hoja y luego trasladarlo, cree que no es momento propicio para escribir, cree que naufragaría en el primer renglón, y, aunque llame y exclame e implore a su cabeza no resignarse y le diese las palabras con las que pueda escribir, se ahogaría, es lo que piensa, entonces cierra Word y apaga el CPU. Busca una hoja.

AZAÑA, Moisés

martes, 18 de noviembre de 2008

LA EVASIÓN DE WERTHER



En el S. XVIII se instala en la sociedad el movimiento de la ilustración, el cual critica el absolutismo y plantea la división de poderes, el antropocentrismo, el racionalismo, el pragmatismo, etc. La expresión estética de este movimiento intelectual se denominó Neoclasicismo. No obstante en 1774 —pleno S. XVIII, quince años antes de la revolución en Francia— se publica por primera vez la novela epistolar Las penas del joven Werther, escrita por Wolfgang Goethe, la cual abrirá el paso al Romanticismo y encabezará el movimiento del Sturm und Drang (Tormenta y pasión). Además, será la primera obra alemana conocida internacionalmente.

Pero el precursor de este movimiento es Hamann, y su ideólogo, Herder. El Romanticismo, movimiento político y cultural desarrollado en la primera mitad del siglo XIX, surge como oposición o reacción contra la racionalidad del movimiento Neoclásico.

En Las penas del joven Werther el protagonista vive en una constante evasión de la realidad para edificar su propio mundo. Pero no solo evade la realidad a través de meditaciones profundas, y viajes de un lugar a otro para escapar de lo que le causa daño, también el mismo hecho de escribir las cartas es un modo de desertar de lo real. A continuación, lo explico de un modo más detallado.

Ni bien iniciada la novela, en la primera línea se observa a un Werther que se ha escapado, ha huido para sentirse mejor. «¡Cuán contento estoy de haberme marchado!», expresa en la primera carta del 4 de mayo con incontenible emoción, ya que con ese viaje ha dejado su pasado en el aire, aunque en su mente todavía se mantienen nítidos los recuerdos, por ello escribe «quiero enmendarme; ya no quiero, como lo he hecho hasta ahora, volver a exprimir las heces del poco mal que nos envía la fortuna; quiero gozar de lo presente, y lo pasado será para mí como si no hubiera existido. Ciertamente que tienes mucha razón, querido amigo; los hombres sentirían menos el peso de sus penas, […] si no ocupasen su imaginación tan continuamente y con tanto empeño en recordar los males que pasaron, más bien que en procurarse los medios de hacer soportable lo presente». Es de este modo cómo hace evidente Werther que quiere evadir de aquello que le atormenta, pues en su pasado le persigue «una funesta pasión». Se refugia en Wahlheim.

En la primera parte de la novela se ve al joven Werther yendo a los extramuros de la ciudad ya que «la ciudad por sí misma es desagradable; pero en sus alrededores, al contrario, la Naturaleza hace gala y ostentación de bellezas indescriptibles». Entonces no es difícil saber qué prefiere: contemplar la belleza de «cada árbol, cada seto y valladar […] Le vienen a uno ganas de volverse abejorro o mariposa para sumergirse a su sabor en este mar de perfumes». Esto es, al evadir lo desagradable de la ciudad, una manera de cerrar los ojos, darle la espalda a los problemas, en tanto se siente a respirar del cálido aroma primaveral, pues lo que le importa es él mismo y no las situaciones en que interactúa con la sociedad incomprensible a su carácter.

El cambio abrupto es cuando conoce a Carlota. Antes quisiera dar énfasis a unas frases que podrían ayudar a entender mejor la actitud del protagonista (aunque el protagonista en sí no es Werther, sino sus sentimientos), «estoy solo, y, sin embargo, gozo», como si fuera la soledad un estado en el cual sea contradictorio gozar, y el verdadero estado de gozo sea cuando se está acompañado. Más adelante : «así es que yo gobierno mi pobre corazón como trataría a un niño: le dejo pasar todos sus caprichos». Un par de frases que podrían encerrar las actitudes en el que Werther se sumergió luego de obsesionarse por el amor de Carlota, aunque esto quizá fue, como dijo ella, la imposibilidad de poseerla la que hizo que sus deseos llegasen a ser tan ardientes. Es decir, la imposibilidad del objeto deseado provoca en Werther la frustración, el dolor, la rabia.

Pero el verdadero tema es la evasión, cuando él ya no soporta más esta pena que le carcome todos sus pensamientos imposibilitándolo hasta de pintar, se traslada, gracias al consejo de su amigo, a Weimar. Allí conoce a B***, una señorita que se parece a Carlota, o mejor dicho es lo que él quiere ver en ella, pero en realidad no lo es, quiere crear a otra Carlota. No transcurre mucho tiempo para que otra vez huya de esta nueva realidad, y tras unas reyertas que tiene con algunos ciudadanos de aquel lugar, utiliza ese pretexto para regresar hacia donde está su amada. En su regreso ocurren algunos eventos que le dan una forma más sólida a la idea funesta que siempre ha sacado a flote de alguna u otra manera.

Las cartas en sí mismas también son un modo de evadir la realidad, se refugia en el invento de la escritura. Lo que cuenta, al trasladarlo al papel, se convierte en ficción, pues ya no es el mundo real, sino el mundo desde su perspectiva, y también un modo de menguar sus problemas siempre presentes y las situaciones que le acarrean; aflora su sentir para que de este modo no sucumba consigo mismo en un presente prefabricado. Es decir, introducirse en su mundo subjetivo lo que va construyendo, por tanto ya no es en sí misma la realidad, sino su realidad, lo que él cree o siente que es, y por tanto no es tan necesario irse de un lugar a otro para tratar de disminuir el dolor que tiene, y en las cartas derrama aquella pasión, pero como Alberto le dijo «un hombre arrastrado por sus pasiones pierde toda su libertad para reflexionar…», sin embargo, vemos que no perdió su libertad para reflexionar, sino que la enrumbó hacia un camino en el que fraguaba solo una solución para acabar con su penas. Asimismo se introduce en lecturas de Homero y en dibujar, pero cuando todavía la naturaleza lo alegraba y era capaz de pintar, además de contemplar los paisajes idílicos que condicionan su estado como una melodía que influencia, estableciendo una correspondencia premonitoria entre su sentimiento y la naturaleza, llega el amor, el funesto amor. ¿Es esta una alegoría de que todos los amores son inevitablemente funestos?

La idea funesta permanece constante en la obra: su deseo de viajar al más allá. Por ejemplo en la carta del 30 de agosto escribe: «Yo no veo el fin de tantos sufrimientos sino en la tumba». En la carta del 15 de marzo: «muchas veces me vienen también a mí ideas de abrirme las venas para procurarme y conquistar una eterna libertad». En la del 16 de julio: «no soy yo más que un peregrino, un vagabundo en esta Tierra. ¿Sois vosotros otra cosa?», solo por citar algunas cartas. Este tema lo discutió con Alberto, en el cual ahondó sin reservas acerca de sus ideas, por ello cuando Alberto recibió el mensaje de Werther para que le dé la pistola con que pensaba viajar, implícitamente sabía ya lo que iba a suceder, pero además de cierto cargo de conciencia, era un alivio. Werther había dicho «es preciso que desaparezca uno de nosotros tres, y este, quiero ser yo», por eso cuando ordenó a Carlota que le diese la pistola al criado de Werther, añadió dirigiéndosele: «Dile que le deseo un buen viaje».

Carlota también sabía hacia dónde se dirigía el pensamiento del joven sufrido, por eso tembló al entregarle la pistola, y lloró, y lloró aún más cuando estuvo sobre su cadáver, hasta inspirar cuidados muy serios, «se temía por su vida».

Entonces, en Werther, el suicido fue la elevación, el ideal construido a base de sufrimientos, y que tuvo un final añorado. Goethe, como romántico que fue, va en contra de lo establecido por su propio género, por ejemplo, el de rendir culto a la Edad Media, no obstante, él exalta el arte clásico de la antigua Grecia. También esta evasión en Werther, sería un modo de rebeldía contra lo que le rodea, y, por tanto, el morir sería un acto artístico, una buena forma de morir dentro de su forma de ser.

AZAÑA ORTEGA,
Moisés

miércoles, 12 de noviembre de 2008

OJOS CANSADOS


este fue un relato escrito el 2006

publicado en el siguiente blog el 2007, pueden leerlo si desean:

http://jorlandoabantoquevedo.blogspot.com/2007/11/un-relato-para-ustedes.html 

AZAÑA ORTEGA
Moisés

lunes, 3 de noviembre de 2008

LAS CÓLERAS DE AQUILES



Aquiles tiene dos cóleras, la primera tras el rapto a Briseida. Y, la segunda, tras la muerte de Patroclo. Postulo que la primera es puro capricho, y la de Patroclo verdadera y origen del cambio.

Tras el rapto de Briseida, que iba a ser su mujer legítima, no despierta en Aquiles la cólera como tal, sino como un mero capricho alterado por el orgullo y la soberbia, llevando sus quejas a su madre Tetis para que lo vengue.

En cambio, cuando su amado Patroclo muere, vestido con la armadura que él le prestara para que solo asustara a los teucros, recién germina la verdadera cólera del héroe de la Ilíada.

Es la muerte de Patroclo, el fiel compañero a quien aprecia sobre todos los compañeros y tanto como a su propia cabeza, o más, que origina el giro destemplado en la obra. Allí Aquiles deja la cólera aparente, la del capricho, y despierta desde lo hondo la cólera en sí, descargada en un grito tremebundo y su regreso a la batalla.

No obstante de los cantos XIX al XXIV, no están los acontecimientos descritos líneas atrás, sino que, después de que Hefesto haga la nueva armadura (canto XVIII) "una coraza más reluciente que el resplandor del fuego; un sólido casco, hermoso, labrado, de áurea cimera que a sus sienes se adaptara y unas grebas de dúctil estaño" solicitada por Tetis, Aquiles vuelve a la batalla, despertando de su largo sopor de soberbia; entonces los teucros regresan a refugiarse en Troya despavoridos por la presencia del hijo de Peleo. A Héctor (quién iba a imaginarlo) se le ve dando vuelta tras vuelta huyendo de Aquiles hasta que, engañado por Atenea en efigie de Deífobo, se presta a luchar contra el rey de los mirmidones y muere, después de ser atravesado con la punta de la pica, por el delicado cuello asomándose a la nuca, y cae en el polvo.


Llora Príamo, llora Hécuba, llora Andrómaca… lloran todos en Troya hasta desgarrarse los cabellos. El príncipe Héctor ha muerto y Troya puede ser derrotada. Se sabe que la Ilíada termina en los funerales de Héctor, lo que no sabían los troyanos es que después vendría Eneas a construir Roma como la nueva Troya  y así dejarnos a nosotros, los latinos, como sucesores de que algún día tendríamos que reescribir nuestro presente para cambiar nuestro pasado.

Setiembre de 2008

AZAÑA ORTEGA, 
Moisés

lunes, 27 de octubre de 2008

ABRAZO


Cabizbajo silba el abrazo
marcha buscando los dedos gruesos que abrazó en vida
viajaron
rasgados por la vida
Cabizbajo el abrazo escribe un recuerdo,
le da color,
le asalta de jirones,
se sienta con él y
aunque consciente de que solo es un perfume lo que palpa
lo abraza a todo hueso

Del abrazo se desprende sudor
No es sudor
son lágrimas
¿Lágrimas de abrazo?
En efecto
el abrazo llora
se lamenta
se encoge como papel en fuego

 Y yo
desde la sombra del umbral
veo al abrazo
abrazándose a sí mismo

junio 2008
AZAÑA ORTEGA, 
Moisés

sábado, 18 de octubre de 2008

DAME QUE TE DOY V


*
—Paz y amor, hermano.
—Primero págame la deuda, y después hablamos de paz.

*
—Hermano, Cristo es el camino, hermano.
—Y la Iglesia te cobra el peaje.

*
—Concédele un minuto de tu tiempo para Dios y Él te dará vida eterna.
—¡Con las justas puedo con esta vida y voy a querer vida eterna!

*
—Entrégate a Dios...
—¡Estás loco!, yo no lo hago gratis.

AZAÑA ORTEGA,
moisés

lunes, 13 de octubre de 2008

DAME QUE TE DOY IV


*
—Yo conozco el Perú de rincón a rincón.
—Preocúpate primero en conocerte a ti mismo, imbécil.

*
—Yo chupo hasta morir porque soy el hombre de acero.
—El acero también se oxida.

*
—Por fin siento que la vida es bella.
—¿Ya lanzaste!

*
—Yo quisiera morir una vez que haya cumplido todas mis metas.
—Al paso que vas, serás inmortal.


AZAÑA ORTEGA
moisés

sábado, 11 de octubre de 2008

DAME QUE TE DOY III


Sobre el amor y otras ficciones

*
—Sin ella, mi vida no tiene sentido.
—Consíguete una brújula.

*
—Sabes, he esperado toda mi vida en… en decirte, este,… sabes, este, no sé… Tú, este, yo, este… Estoy, este, enamorado de ti.
—¿Tanto para eso? Perdón, pero esa estupidez díselo a otra, a mí tráeme chocolates.

*
—Por fin me dijo que sí.
—¡Feliz día de los inocentes!

*
—Te amo, eres el amor de mi vida…
—Ahora paga la cuenta.


AZAÑA ORTEGA,
moisés

viernes, 10 de octubre de 2008

DAME QUE TE DOY II


Sobre la escritura y otros malos inventos

*
—Quisiera ser un gran escritor.
—Primero aprende a escribir tu nombre.

*
—Puta, tú para escribir consumes hierba, no huevón.
—Es un gran alimento, si los rumiantes lo consumen y están gorditos.

*
—La novela que más me ha gustado es… el de, cómo se llama, pera’, está en la punta de mi lengua, este, ese pues, cómo se llama,… ¡el que al final se casan!
—No te he preguntado sobre telenovelas mexicanas.

*
—¡La poesía se escribe con la pinga!
—Escribe con la mía.


AZAÑA ORTEGA

jueves, 9 de octubre de 2008

DAME QUE TE DOY I


Ironías de la vida

*
—Voy a comprarme un auto,
—Qué, ¿piensas taxear?

*
—Compadre, estás invitado a mi boda.
—¿Cuándo nace tu hijo?

*
—¿Quién era esa flaca tan fea, ah?
—Pronto serás mi cuñado.

*
—¿Sabías?, Julito va a tener un hijo.
—Si es estéril.

AZAÑA ORTEGA
Moisés

miércoles, 8 de octubre de 2008

ADVERTENCIA

Poseer anteojos por miopía es lo peor que te puede ocurrir. ¿Por qué? Ahí va:

1. No faltan los cojudos que te piden tus anteojos «un ratito nomás». ¡Qué espesos!

2. En casa ajena. Te sirven un café calientito: todo el humo opaca las lunas, y tienes que esperar luengos segundos para que la normalidad se instale en tus ojos.

3. Llovizna en Lima —lástima que los anteojos no tengan parabrisas—: obstaculiza tu visión, procedes a sacar el trapito, papel higiénico, tu polo o lo que sea, para secarlos cada minuto.

4. Estás en la universidad. Cada vez que te quieres lavar, o simplemente mojar el rostro, estás obligado a quitártelos.

5. Estás sumamente apurado. Solo hay tiempo para cambiarte de polo, pero antes debes quitarte los anteojos, y una vez puesto el polo, volvértelos a poner.

6. Si eres desordenado, mejor no tenerlos. Cita para ir al cine. «Estoy seguro que los dejé aquí». Cuando lo has encontrado, ya es tarde. Perdiste la cita, y más.

7. Una joven atractiva sube en dirección a la biblioteca. Con el solo movimiento de pupilas el que no los utiliza puede inclinar la mirada hacia arriba, pero el que los usa ha de mover, además de los ojos, la cabeza entera dependiendo el ángulo de inclinación, un movimiento maquinal, vergonzoso. Alzas la cabeza, arriba más arriba, para mirarla y ella —qué casualidad— gira también la cabeza: ve aquella cara de estúpido que en ti ha permutado tras girar de tal modo.


8. Es verano. Una ducha diaria es poco, pero cada vez que te quieres bañar has de quitártelos.

9. Cuando estás besando si solo uno los usa, es posible dar uno melifluo sin incomodidad. El problema es cuando ambos lo utilizan. Están besándose y los benditos anteojos se chocan y ese sonido irrumpe el retozo de lenguas.

10. Menos mal que hoy el uso de anteojos cada vez es más común, sino sería más fácil fregar a los sujetos que los utilizan. Hoy la joda es disimulada, solapa te dicen «ahora tienes pinta de intelectual
», que en verdad quiere decir «ahora tienes cara de cojudo».

La yapa:
11. Llegas a tu casa, sea después del trabajo, después de estudiar, después de pasear... cansado, hasta las patas, sin fuerzas ni para comer; lo primero que apeteces es tirarte a descansar, como caigas. Pero lo primero que necesitas hacer to-dos-los-dí-as, obligatoriamente, es quitarte los anteojos, y al levantarte, volvértelos a poner. (Yo varias veces me he olvidado quitármelos, por ello mi anteojos se ponen chuecos o se rompen. No me pregunten ya cuántos he tenido que mandarlos a arreglar o cuántos nuevos he tenido que comprarme. Y tampoco pregunten lo aparatoso que podría resultar si llegas a un cuarto ajeno con tu pareja).

Estos solo han sido algunos motivos por los cuales hay que evitar utilizarlos como sea, son muchos más, la lista es larga.

AZAÑA ORTEGA, 
Moisés

sábado, 30 de agosto de 2008

CONDENADOS A VIVIR



Tiembla la casa. La fuerza de la comba natural revienta las fisuras y desliza, sin suavidad, ladrillos (también ladridos) en trozos pequeños y los pies corren por salvar sus zapatos. El tiempo había dibujado sin gracia una minúscula raya, casi imperceptible —embrión de la fisura—, y paulatinamente esa pequeña línea se agigantó milímetro a milímetro hasta que un día, de casualidad, uno de los muchos que allí vivían advirtió en la pared centímetros sinvergüenzas que mofaban su logro: una línea trémula había brotado pero no le dio la debida importancia, trajo un cuadro que estaba tirado en la azotea, junto con trastos viejos, y lo colgó: misión cumplida, se tapó la grieta infante. Miró con quietud el nuevo ornamento que había colocado y sonrió por su perspicacia; no obstante, al segundo se percató que no era solo una línea, eran varias las que habían hecho de la pared, su ciudad. Entonces hubo necesidad de comprar más cuadros, de inventar ornatos, no para adornar, sino para tapar la vergüenza producida por las hendiduras que los años habían florecido (líneas en forma de espinas: espinas aquí, espinas allá, ni la pintura lograba un sutil disimulo).

Compró cemento, hizo mezcla con la tierra, trató de mejorar la fachada, el rostro de la sala, de las habitaciones, del baño… Fue un desastre, quedó peor. Con las rajaduras iniciales se veían más agradables. Segundos, minutos, horas… los años, sin proponérselos, carcomen la solidez inicial de toda obra y se va deslizando las energías hacia el conducto último.

Y continúa temblando la casa, aquellas combas cortan la quietud y el sueño. ¿Paz? Tal palabra se torna lejos, huye sin maletas, desvestida de armonía. La casa va cayendo. Lo que costó construirla; se lamentan. Un lacrimoso préstamo, un millar de ladrillos, bolsas de arena, de tierra, de cemento, fierros, albañiles, billares de sudores para cancelar el préstamo, etcétera. Estuvo sostenida, quieta en sus años, mirando los atropellos del tiempo. Cómo jugaban una generación y otra, con los trompos y las canicas, con la liga y las pelotas que caían con fuerza a su pecho. Quién iba a imaginárselo, ¡cae por pedazos!, inerme al golpe insurrecto que la sacude.

Papás la construyeron y allí se casaron, tuvieron hijos… Cuántos cumpleaños se celebraron, cuántas visitas pasaron, cuántas reuniones, cuántos gritos, cuántas lágrimas, abrazos… cuántos secretos guardan esas paredes que se resisten a caer. No es posible (no lo creen) que un segundo derrumbe la vida construida en años. Un instante se apacigua la tierra, hay varios zapatos desfallecidos, continúan corriendo, quieren salvar algún recuerdo pero no pueden hacer nada, solo dejarse moldar…

Y sin pudor, entre gritos y plañidos, regresa como un hechizo la convulsión terrenal, laboriosa, y la dureza célibe de los ladrillos, se ablanda y parece que sacaran banderas blancas de rendición. Cae, cae la casa, se cae a pedazos, de arriba abajo, ladrillo por ladrillo, no hay oración que la detenga, sucumbe Dios, nada detiene la caída… Fragmento tras fragmento de pared se ahogan y solo queda mirar cómo las huellas se derrumban, teniendo el delgado consuelo de que en la memoria aquellas huellas familiares no sucumben, permanecen; aunque en adelante se verá infecta.

Las espinas ahora no están en la pared, están en todos los cuerpos que inquietos lloran y miran y se abrazan y no saben con exactitud qué hacer y lagrimean confundidas, y la vida cuesta, la vida duele. Se está condenado a vivir.

mayo 2008

AZAÑA ORTEGA, Moisés

viernes, 22 de agosto de 2008

NO ESPEREMOS SOLO EL SEGUNDO DOMINGO DE MAYO



MADRE... Hay una, y son todas. Hermoso cuadro. Desde que abrimos los ojos la tenemos. Ella nos carga con sus brazos con la edad de la experiencia. Mueve nuestros primeros pasos. Nos caemos, ella nos levanta. Siempre está a nuestro lado, en las malas y en las buenas, fiel al amor y a los dolores. El amor que tanta falta hace en el mundo. Pero no todos tenemos el lujo de tenerla.

 Al igual que la vela encendida se apaga, al igual que la claridad del día se desvanece: todo decae —de picada mortal o de maquillada parsimonia— en el mismo círculo que en un punto u otro, caeremos todos. Al final, el final logra su final.

La vida no rompe una regla: todo viene y se retira.Todos los que tenemos la fortuna de tenerla, querámosla más cada segundo. Ella no quiere que le llevemos un ramo de flores para que adorne su muerte en la fría tumba, solo los actos que se dan en la vida sirven y ayudan, no después.  Su día es nuestro, nuestro día es suyo. ¿Acaso ya nos olvidamos de quién nos limpiaba el trasero cuando pequeño?, ¿quién nos ayudó hacer las muchas labores inverosímiles? Ella nos resondra, porque nos quiere. Nos mima, nos adhiere aquel afecto genuino, como nadie más.

A nuestra madre, homenaje todos los días.

Todos los días, recalco.


diciembre 2007

Moisés AZAÑA ORTEGA

jueves, 21 de agosto de 2008

MEMORIAS DE MIS PUTAS TRISTES


No es un amor cualquiera el que se desprende de la novela Memorias de mis putas tristes del escritor latinoamericano Gabriel García Márquez, sino un amor tardío y puro con el que juega el tiempo de tener el último refugio. No, puro no, erótico.

Las malas treguas, el celo abstruso, las tiranas ambiciones de una carne tierna y el olor de la misma sangre que pintó su juventud es la que ve don Sabio para sí en un amor incontenible, confundiendo la vejez en un amor adolescente de febril paroxismo.

La lujuria forma un juego sutil en el que García Márquez embriaga los enlaces para dar al lector la suma de una novela corta de lámina hechicera. Solo tenerla, aunque sea un segundo, y se adentrará en la fragancia mancomunada con la soledad y la pobreza del protagonista que en su nonagenario destapa el añejo tonel de un tierna lujuria, segmento por segmento, como parte del color vespertino que ya habita en sus pasos.

Pueden leerla, sin embargo, no es su mejor obra ni de las mejores.

(Escrito el 2007)

AZAÑA ORTEGA, Moisés

domingo, 17 de agosto de 2008


-nuestra actividad diurna 
establece un vínculo con la realidad 
disímil al de la noche-

AZAÑA ORTEGA, Moisés

viernes, 15 de agosto de 2008

¿RESPIRAS?



10:25 a. m. Me pregunto qué haces a esta hora. En el instante que lo leas será ¿qué hiciste en ese momento? En tanto escribo suena «La flor de la canela» de Chabuca Granda, y en mí agoniza el verbo, se evapora lo que iba a transcribir: todo lo pensado, incluso lo sentido, se pierde a raíz de los segundos y por esta debilidad mental. Entonces debo empezar de cero. ¡Rayos!

De una vez, no más metáforas. Dejaré de aburrirte. El fin de este escrito no es para que te des cuenta que aún existo, que todavía respiro. Tampoco para reprocharte que las veces que te llamé era porque necesitaba solventar el gigantesco vacío que inundó mi padre, y necesitaba tu compañía: sí, tu compañía. Huevonamente tu compañía. Tampoco es para saber si aún vives. Tengo la certeza de que sí, las malas noticias llegan rápido y tú no has salido en policiales.

Desde luego que la pasas mejor que yo (de puta madre). Con tus salidas todos los fines de semana y las amistades y la embriaguez y la llegada a tu casa de madrugada (a esa hora ribeyriana del alba) y todo lo que ello acarrea. De hecho, por ese lado sí que la pasas mejor. No obstante, aunque pueda verse mi vida como algo aburrido, para mí no la es. En resolución, re-so-lu-ci-ón, tanto tú con tu diversión etílica, como yo con mi diversión aburrida, la pasamos bien.

Sin embargo, no siempre es de este modo. No todos los días te vas de parranda, ¿o sí?. Quizá ya has involucionado hasta esa rutina deprimente. Perdón, quise decir, evolucionado. En fin, desde que inicié a escribirte ya ha transcurrido algo de cuatro canciones. Pero tampoco te escribo para decirte qué canciones escucho (ahora blusea Uchpa en quechua).
El porqué de este escrito está en el primer renglón; aunque de un mundo más general sería: ¿qué ha sido de tu vida desde que no te veo? ¿Qué has hecho?, o mejor ¿qué haces?, ¿cuáles son tus planes?, ¿lees, o me das la contra no haciéndolo?, ¿cómo está la relación entre tus padres?, ¿tu hermano sigue imponiéndose a ti?, ¿has desechado algún pretendiente? Evita contestar esto último. Prefiero pensar que sigues sola y que no hay algún idiota (otro) detrás de ti. Contesta mejor: ¿piensas en mí?, ¿por lo menos de vez en cuando? ¿Nunca? ¿Me odias, acaso?... Hay tantas preguntas que se me vienen, pero las detengo. Ya sabes, muchas veces soy un reprimido de mierda. En fin o en principio, ya sabes los motivos de este escrito. Está implícito que por mí se me cruzan tus imágenes e intento retenerlas. Es clásico terminar un escrito con cuídate, besos, abrazos.
11: 05 a. m. No escapo a lo clásico. Intento.

P.D: Tarde. 14 de agosto. El texto anterior lo escribí no recuerdo si el 30 o 31 de julio o el 1 o 2 de agosto. No recuerdo, en serio; qué importa el día, lo importante es que fue escrito. No te lo envié porque mi computadora estaba y continúa enferma. Lo había escrito en una hoja de un cuaderno. Recién hoy, en la casa de un familiar, mientras él curaba a la máquina, yo escribía en la suya. Entonces aprovecho —ya que todavía no ha llegado a tus ojos estas letras desnutridas— en agregar lo siguiente: supongo que ya has leído la novela que te presté. Ha pasado buen tiempo para que pudieras hacerlo. Y si no lo has concluido, ya anda acabándolo, que pronto, pronto, lo voy a necesitar. Ah, me olvidaba… Me olvidé de nuevo, carajo. Maldita amnesia. Cuídate.

Moisés AZAÑA ORTEGA

jueves, 14 de agosto de 2008

El CHAVO DE LAS OCHO DÉCADAS



"Eso eso eso...". "Se me chispoteó". "Es que no me tienen paciencia". Quién no ha escuchado en las celestes tardes de la niñez frases como estas. Hemos crecido con el Chavo, con Chapulín... fueron parte de nuestra infancia y por tanto de nuestra vida.

Terminaba de realizar mis tareas cotidianas de primaria y me sentaba a abrazar las cojudeces de Chavo y su banda.

Aunque reconozco las sonrisas y risotadas que a más de uno y millones ha hecho emerger con los labios en forma de media luna de oreja a oreja, la otra parte del frasco es que invadió y sigue invadiendo la estupidez en muchos niños y de las generaciones siguen creyendo que Acapulco queda a la vuelta de la esquina y que don Ramón está vivo y que...

Don Ramón era un héroe, mierda, sí, pero ya es hora de apagar la tele. Enciendan su cerebro, por favor, el mejor homenaje para Chespirito es que apaguen su tele y se pongan a crear. Pero crear de verdad. Ya basta de innecesario hueveo.

moisés AZAÑA ortega 

sábado, 19 de julio de 2008

Ciro Alegría en los ojos de Dora Varona

Atrapar al ruiseñor dorado de la familia en pleno vuelo es como cazar nubes valiéndose de una red. Empeño comprometido y muy difícil. Las biografías de los grandes, escritas por sus familiares más cercanos son, siempre, una tarea riesgosa, y que invitan al cotejo, la reflexión y la polémica.

En 1993, Dora Varona publicó A la sombra del cóndor. Biografía ilustrada de Ciro Alegría, y hoy nos entrega de nuevo esa señera obra con el título de Ciro Alegría y su sombra (341 pp.), editada por Planeta de Lima, con apenas un subcapítulo suprimido.

Varona, casada desde hace 30 años con Genaro Llanqui Mamani, fue la tercera y última esposa del novelista peruano.

Dora Varona se avocó a desbrozar la obra del novelista. Al morir el autor de El mundo es ancho y ajeno dejó tres novelas y un libro de cuentos. Ahora aparecen en los escaparates 27 libros más, editados por la escritora cubana, espigados de inéditos, recopilaciones, compilaciones, epítomes y antologías de relatos y artículos periodísticos, seleccionados por toda América Latina, y, al parecer, todavía quedan cuatro o cinco más

En el prólogo de Ciro Alegría y su sombra, Dora Varona advierte que su obra no será una "estampita de primera comunión", sino la versión de "la más severa de sus críticos, a la vez que la más rendida admiradora". Y cumple su palabra. Pocas veces un biografiado, frecuentemente calificado por ella como "maestro", "hombre superior" y "genio", resulta tan desnudo ante sus intimidades. Tildado de haragán, sucio, descomedido, mudo con los extraños, "incapaz de aceptar las fórmulas impuestas por la sociedad", tímido y "bloqueado por su inaccesible personalidad serrana", descuidado con su persona y con sus hijos –tuvo seis, cuatro con Varona y dos con Rosalía Amézquita–, y perseguido por crueles enfermedades, traiciones políticas, carcelerías, el infortunio y su pertinaz desidia. Y por mujeres –esposas, amantes y arrejuntadas– que no supieron entenderlo.

Al gran trabajo investigativo de la biógrafa para los años de su niñez y juventud, se suman los centenares de crónicas que Alegría dejó, en las cuales siempre tenía un par de parágrafos y muchas veces más para contar su vida. Como hijo de hacendado, periodista precoz, revolucionario y perseguido político, exiliado y triunfador como novelista fuera de la patria, conferenciante y profesor en Estados Unidos, Puerto Rico y Cuba, amigo de famosos y testigo de hechos significativos de la política mundial y peruana que lo llevaron al Parlamento nacional.

Planeta del Perú insiste en llamar "novela" a este libro. De ser así, tal vez ganemos a una narradora, pero perderemos a la biógrafa. De estar inoculadas de ficción estas páginas no podrán ser una seria referencia para futuros investigadores y biógrafos de uno de los novelistas mayores del Perú, cuyo primer centenario celebraremos en 2009.

Escrito por Carlos Villanes Cairo. Extraído de la sección cultural del diario La República.

La agenda en Lima

TEATRO
ºLos número seis. Dir. Ricardo Morán (8 pm) y La pera de oro. Dir. Patricia Romero (4 pm). C.C. Británico. Jr. Bellavista 527, Miraflores. 8 pm. Boletería.
ºuentos mientras viene el tren. Con Miguel Blásica. C.C. Británico. Av. Caminos del Inca 3551, Surco. 11.30 am. Libre.
ºÉrase una vez un rey. Maca Teatro. Museo BCR. Jr. Ucayali 271, Lima. 11 am. Libre.
ºLos heraldos negros. Dir. José Villanueva de Arana. Focep. Jr. Camaná 615, Lima. 7 pm. Libre.
ºLa mosca doméstica. Con Cultural Pegaso, CAFAE. Arequipa 2985, San Isidro. 7 pm. Libre.

ENCUENTRO
º1er Encuentro Kingdom del Comic: Fin de semana con la historieta peruana y mundial. Municipalidad de Miraflores. C.C. Ricardo Palma. Av. Larco 770, Miraflores. 12 pm. S/ 5.00

MÚSICA
ºLima Enfermedad. Aeropajitas presenta disco en vivo. C.C. de España. Natalio Sánchez 181, Lima. 8 pm. Libre.
ºFusión psicodelia progresiva. El Syd. 7.30 p.m. Icpna. Av. Angamos Oeste 120, Miraflores. S/ 10.00 y S/.20.00.

CINE
ºLa caída de la casa usher. Dir. Jean Epstein, con música en vivo de Omar Lavalle. El cinematógrafo. Pérez Roca 196, Barranco. 8 pm. S/.16.00.
ºAmantes habituales. Dir. Bruno Dumont. Centro cultural CAFAE-SE. Arequipa 2985, San Isidro. 7.30 pm. Ingreso libre.

Editor: Pedro Escribano (cultural@larepublica.com)

Cómo sonar a lo grande

Haber sido seleccionada como la mejor banda del año pasado mediante una votación pública, sin ser precisamente Zen una agrupación engreída por la miope prensa de espectáculos –para la que todo empieza con Pedro Suárez Vértiz y termina con Gian Marco, y viceversa–, y haber aplastado en la contienda justamente a Suárez y a Gian Marco, es un mérito pero también la retribución a la constancia, empeño y terquedad del señor Jhovan Tomasevich Herbozo, cantante, compositor y líder del colectivo. La biografía de Zen tiene más episodios de separaciones y renovaciones que número de discos publicados. Sin embargo, en lugar de haber sido un problema para la identidad sonora del grupo, los cambios lo ha consolidado.
Tomasevich ha sabido aprovechar a su favor la integración de nuevos músicos. Por ejemplo, después de la aparición de Horizonte, el álbum que la revista "Rolling Stone" ha considerado entre los 50 notables lanzamientos de 2007, Zen sufrió otra baja no obstante el éxito: salió el baterista Giorgio Bertoli e ingresó en su reemplazo Daniel Ruiz González , mejor conocido como "Bongo". La química ha sido tan buena que el nuevo integrante ha aportado composiciones para el que será el disco que aparecerá en el transcurso del año. Es más, quienes han seguido los conciertos de la banda, se habrán dado cuenta de la renovada velocidad y energía del cuarteto.
Nacido el 17 de agosto de 1976, Jhovan Tomasevich Herbozo no garantiza que los hermanos Alec y Noel Marambio, además de "Bongo", sea el alineamiento definitivo del grupo, pero lo cierto es que Zen ha comenzado un verdadero y potente proceso de reinvención al cumplir seis años de existencia. El cambio es notorio. Comparen la versión de "Hablarte otra vez" que aparece en Horizonte, con la versión que ahora circula grabada con el nuevo baterista. Lo destacable también es que Tomasevich prefiere la autoproducción y el circuito independiente, rompiendo con el mito de que para sonar a lo grande hay contar con el respaldo de una gran compañía. El combo limeño ha llegado a la cima sin tener que venderse a nadie.
Escrito por Ángel Páez en su columna Fuera de nota del diario La República (09/ 07/08).

viernes, 18 de julio de 2008

Cambiaron a Tulicienta por Tulipán

Pese a la gran cantidad de críticas que desató el sketch "Tulicienta", Carlos Álvarez y JB volvieron a resucitar al personaje encarnado por el actor Walter Ramírez, para hacer la parodia de la entrevista que Jaime Bayly hiciera el domingo a Tula Rodríguez y Javier Carmona.
En un set idéntico al de "El Francotirador", Álvarez volvió a caracterizarse de "Javier Marcona", mientras el papel del periodista era asumido por Benavides. La secuencia tuvo los mismos elementos racistas de la tristemente recordada parodia que fue incluso duramente criticada por la propia Tula, quien manifestó que no le molestaba que le digan "chola", pero sí que mostraran a los cholos como sucios y brutos.
"La tocamos porque es el tema del momento", manifestó Álvarez en un alto de la grabación. Anteriormente, había dado su versión sobre el reclamo de Tula, asegurando que se trató de una parodia del famoso cuento y que la ex conductora de "Esquadrón" habría confundido "una parodia con la realidad".
"Nosotros imitamos de acuerdo a la coyuntura, no con ánimos de ofender", dijo, descartando cualquier asomo de "mala leche" o de "ánimos de ofender".
También manifestó que, pese a que Javier Carmona es voceado como futuro gerente del canal, ellos trabajan sin presiones. "En Frecuencia Latina hay total libertad para trabajar", agregó.
CONTEXTO
Reclamo. Sobre el sketch de Tulicienta, Tula Rodríguez dijo hace unos días: "No es que me moleste, al contrario, muchísimas gracias. A mí el tema del racismo es lo que me molesta (...) Cuando veo cosas que denigran a la raza peruana es cuando me ofendo (...) Lo único que pido es que no me expongan como ignorante, cochina o bruta porque no tengo nada de eso".

*Álvarez y Benavides no sueltan al personaje pese a críticas.

Información: diario La República.

El origen de la papa

Desde sus orígenes y en todas las latitudes, el hombre ha procurado explicar los diferentes hechos y fenómenos que se le han presentado en su búsqueda de satisfacción a sus necesidades y asentamiento. Este afán y curiosidad es responsable, desde entonces, del desarrollo científico y del conocimiento.
Desde 1859, año en el que Carlos Darwin publicara su trascendental teoría sobre "el origen de las especies por medio de la selección natural", en Europa se inició el fascinante interés de conocer los centros de origen y la búsqueda de los parientes silvestres de las plantas cultivadas.
En el caso de la papa, corresponde un mérito especial a las contribuciones realizadas por el eminente científico ruso Sergio Vavilov del Instituto de Plantas Cultivadas de la URSS que organizó las expediciones que recolectaron entre 1929 y 1935 plantas y semillas alrededor del mundo y papas silvestres y cultivadas en América. En base al estudio de las numerosas muestras de papa recolectadas, enriquecieron el conocimiento que se tenía hasta entonces y, además, propusieron dos centros de origen independientes de la papa: los andes centrales (vecindades del Lago Titicaca) y el Sur de Chile.
Al igual que otros descubrimientos, las propuestas de Vavilov y colaboradores merecieron la atención de los círculos científicos europeos donde se generó otra corriente que cuestionó el origen independiente de la papa debido a que el mismo Vavilov proponía que el centro de origen de las plantas cultivadas son aquellas regiones geográficas donde se encuentra la mayor variabilidad y diversidad de ejemplares silvestres y cultivados y este requisito no se cumple para aceptar al sur de Chile como otro centro de origen de la papa.
Estas discusiones académicas ocurrieron hace menos de 80 años y en el entendido de que el origen de la papa se remonta a tiempos más remotos, se creó la necesidad de nuevos estudios en los que las contribuciones en otras disciplinas científicas emergentes con nuevos instrumentos metodológicos y materiales como son la genética, citogenética, arqueología y, últimamente, la genética molecular resultan de suma utilidad para el mejor esclarecimiento del origen de este valioso alimento que este año merece el reconocimiento que le debe la humanidad entera.

Los primeros habitantes de América, cazadores y recolectores nómades, han tenido contacto con las papas silvestres existentes desde el sur de Estados Unidos hasta Argentina y en periodos de necesidad han tenido que recolectar tubérculos y en extremo consumirlos aun cuando presentan sabor amargo indeseable y hasta tóxico. Eran los tiempos del neolítico y estado cultural preagrícola cuando gran parte del planeta estaba finalizando la última Edad del Hielo.
A la luz de nuevos estudios y descubrimientos, la historia del origen y evolución de la papa cultivada, hasta hoy aceptada, se esquematiza en el cuadro adjunto.
En los tiempos en que el clima se hacía más benigno y existía agricultura incipiente, las semillas y tubérculos de papa fueron recolectados y trasladados hacia los refugios y cuevas habitados por el hombre colonizando así nuevos ambientes. Estas semillas y tubérculos, aún silvestres, dieron origen a plantas que se entrecruzaron intercambiando genes, recombinando sus características y dando lugar a nuevas plantas, que eran observadas y seleccionadas por los agricultores primitivos rescatando y reproduciendo aquellas plantas con tubérculos más grandes y menos amargos y en muchos y diferentes ciclos de hibridación y selección fueron configurando nuevas plantas con características de las papas cultivadas.
Este proceso en el que interviene el hombre y, más probablemente la mujer, es la etapa de domesticación de la papa y sus productos finales definieron nuevas plantas diferentes a sus ancestros silvestres a tal punto que pueden identificarse como nuevas especies (proceso de especiación). Para el caso de la papa, el producto de este proceso fue la primera especie cultivada: Solanum stenotomum, cuyo número de cromosomas es diploide (2n = 2x = 24), lógicamente igual al de sus ancestros silvestres. Estas papas diploides primitivas continuaron su evolución y dieron origen a otras especies cuyos descendientes modernos y numerosos en el Perú son por ejemplo las muy conocidas papas amarillas diploides Tumbay y Huamantanga (Iscu phuru).

Entonces, el centro de origen de la papa es el centro de domesticación. De acuerdo con las evidencias científicas presentadas por el Dr. David Spooner y colaboradores (Universidad de Wisconsin-USA, Instituto de Investigación en Cultivos de Escocia), se ha demostrado que los ancestros silvestres que intervinieron en la domesticación de la papa son aquellos que se encuentran en el norte del Lago Titicaca (territorio peruano).
Las primeras papas cultivadas diploides, sembradas inicialmente en el sur del Perú, se dispersaron hacia el norte y sur de Sudamérica. A partir de ellas y con el aporte de genes de otras especies silvestres, se originaron las papas cultivadas tetraploides (2n = 4x = 48) que hoy conocemos como variedades de la subespecie andígena que los grupos humanos trasladaron hacia otras regiones de Sudamérica donde nuevas fuerzas evolutivas y diferentes intensidades de selección dieron origen a las papas cultivadas tetraploides propias de Colombia, Ecuador, Bolivia, Argentina y el sur de Chile que, en esos tiempos, encontraron los conquistadores españoles como uno de los principales alimentos de la población.
A partir de las papas cultivadas tetraploides que fueron trasladadas desde Bolivia o Argentina hasta el sur de Chile donde la selección natural, acompañada por la selección humana, configuraron nuevas plantas y tubérculos tetraploides adaptados a días largos y hoy son identificados como pertenecientes a la subespecie tuberosum o Grupo Chilotanum.

En conclusión, el sur de Chile no es realmente centro de origen de la papa y es más bien un centro de diversificación al igual que muchas de las variedades europeas que fueron adaptadas a esas condiciones ambientales e, igualmente, a partir de las papas tetraploides del Perú. Esta diversidad es de enorme importancia para el desarrollo de nuevas variedades y es así que las papas cultivadas en el mundo actualmente son resultado del intercambio de genes tanto de formas cultivadas como silvestres.
El sur de Chile no es centro de origen de la papa tetraploide por no existir en su territorio especies silvestres diploides ni tetraploides que pueden haberle dado origen.
La papa chilena es "nieta" de la peruana
Para el jefe del Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) del Ministerio de Agricultura, Juan Risi Carbone, la papa chilena no es más que "la nieta de la papa peruana".

*En el comienzo. Fue el científico ruso Sergio Vavilov el que llevó la papa a otros países e hizo conocer sus bondades a ciudadanos de todo el mundo.
*Investigadores peruanos han contribuido al desarrollo de este producto.
*Proceso. Las primeras papas cultivadas diploides, sembradas inicialmente en el sur del Perú, se dispersaron hacia el norte y sur de Sudamérica.

Información: diario La República, del domingo último.

La infancia de John Lennon será llevada al cine

Lennon nació en plena Segunda Guerra Mundial y cuando era niño sufrió el divorcio de sus padres.
Los primeros años de la infancia marcan la vida de las personas y, en el caso de las estrellas, esto no es distinto. Esta vez le toca al niño John Lennon desfilar por la pantalla grande, en una cinta que se llamará “Nowhere Boy” y cuyo guión será escrito por Matt Greenhalgh.
Para este filme, Greenhalgh — quien redactó el guión de la película sobre los últimos días del enigmático cantante de Joy Division, Ian Curtis — se basará en en el libro de Julia Baird, media* hermana del desaparecido vocalista de Los Beatles por parte madre.
En su libro “Imagine This: Growing Up with My Brother John Lennon”, Baird cuestiona la versión conocida de la infancia del músico y cuenta la magnitud del dolor y las dificultades que vivió la familia Lennon. Los momentos más felices también están relatados.
“Cuando buscaba mi próximo proyecto, evitaba a los protagonistas relacionados con la música (...) Pero cuando surgió Lennon, ese sentimiento desapareció. Él está más allá de la música, por encima de ella”, dijo Greenhalgh, galardonado con un BAFTA, premio concedido a lo mejor en televisión y arte de Gran Bretaña.
La infancia de Lennon, quien nació el 9 de octubre de 1940, en plena Segunda Guerra Mundial, transcurrió en la ciudad de Liverpool, Inglaterra. Su padre, el marino mercante Alfred Lennon, y su madre, Julia Stanley, se divorciaron cuando John era todavía muy pequeño.
El intérprete de “Imagine” asistió a la escuela de Bellas Artes de su ciudad, donde conoció a Cynthia Powell, su primera esposa.
La madre de Lennon murió años después atropellada por un policía que conducía ebrio, lo que provocó en Lennon un trauma del que nunca se recuperó y que marcó su obra posterior con canciones como Julia o la desgarradora Mother.

EL ÉXITO. Lennon alcanzó la fama con The Beatles, considerada una de las bandas más exitosas y críticamente aclamadas de la historia de la música popular a comienzos de la década de los sesenta. En el Reino Unido lanzaron más de 40 diferentes singles, álbumes y EP que alcanzaron rápidamente el número uno.
En 1966 conoció en un museo a la artista plástica japonesa Yoko Ono, quien se convirtió en el gran amor de su vida y con quien contrajo matrimonio después de divorciarse de su primera esposa.
La nipona le indujo a experimentar con nuevos tipos de música e influyó definitivamente en el modo de ser de Lennon.

Información: diario Perú 21. Foto: Internet.
*Me pregunto si el redactor de aquel artículo trabaja con Magaly Medina. No es posible que escriba media, en vez de medio. Parece que, al igual que la prensa televisiva, la escrita también está decayendo... ¿Falsa percepción?

¿Otra escribidora?

La editorial “Planeta” habría descubierto a nuestra Sagan, a nuestra Sarraute, a nuestra Poniatowska. En todo caso, a la literatura peruana como que le hacía falta una celebridad que, frente a Vargas Llosa, encarnara la simetría y el cuoteo que tanto reclaman las manuelas.Por las noticias de ayer podemos decir que esa Restrepo nuestra se llama Angie Jibaba y tiene –dicen– la virtud de ejercer el realismo sucio sin saberlo y de imitar vitalmente a Bukowski sin haberlo leído y de caminar por el mundo a lo Kerouac sin tener ni idea de Kerouac. O sea, instinto puro dictado desde los forros. Pero también es que “Planeta” quiere hacer en estos reinos amables lo que hizo en España: convertir en vendible todo lo que se edite bajo su nombre.Allá en España hicieron escritores por resmas y manadas, al peso y en barcazas. ¿Habías pasado por las manos de media farándula? Pues te editaban contando tus memorias de tualé y ponían en la tapa “Polvo de estrellas” o algo parecido, con lo que “Planeta” poblaba sus arcas y la niña en cuestión recibía su 10 por ciento, que era menos de lo que solía cobrar pero que estaba compensado por el hecho de que la habían hecho escritora y hasta había tenido una cola de pedigüeños esperando su firma el día de la presentación del libro.Escritores mediocres, periodistas grises, mitómanos profesionales, bataclanas y despatarradas, borrachos al viento, sobones en racimo y todos los que tuvieron sus quince minutos de gloria aparecieron un día con su libro de letras grandes y grandes letras pagadas puntualmente. Hasta que llegó el momento con el que había soñado el viejo Lara, el fundador de esa casa editora: “Planeta”, que para ese entonces ya había comprado todas las editoriales antagónicas, decidía quién era y quién no era en un mundo cultural donde las reseñas se alquilaban y la mayor parte de las críticos había optado por el oficio que había hecho famosa a Xaviera Hollander.¿Cocinabas bien? Pues lanzaban tu libro inventándote una vida aventurera y tres amoríos de verano aunque sonoros. ¿Habías robado un banco ladrillo tras ladrillo pero tenías un apellidote con teflón? Pues allí estabas impreso con cara de víctima y una historia de persecución que escribía otro estirando la imaginación hasta quebrarle los huesos. Y así por el estilo. “Planeta” convirtió en dinero masivo lo que aquí ha sido siempre labor de artesanos. Y en vez de escritores, a los que servía de vez en cuando con un premio previamente arreglado, creó una legión de grafómanos y una lectoría chismográfica. Y todo lo que tocaba “Planeta” era oro. Gracias a “Planeta” el insufrible Antonio Gala vendió como nunca en “El corte inglés” y hasta Sánchez Dragó, asesino serial de la novela, recibió su primer premio de “Planeta” y hubo que comprarlo para apostar en qué página nos quedaríamos dormidos.Aquí ya sabemos a quiénes publica “Planeta” y qué mafia acrisolada trabaja al alimón con este monstruo que aspira a borrar todo asomo de editorial nativa.Lo de ayer, sin embargo, como que supera a la exageración. He visto y oído el video de Angie Jibaja a la salida de Canal 4 porque no me bastaron los despachos escritos.“Quiero agradecer a la editorial “Planeta” por hacerse cargo de estos pensamientos”, ha dicho la señorita Angie Jibaja muy emocionada.Se refería al hecho de que “Planeta” ha recibido los manuscritos carcelarios de la Jibaja de manos de quien aparece como su Carmen Balcells, o sea su agente literario (y más tarde quizá su albacea), es decir el estilista Marco Antonio. Y uno de los directivos de “Planeta” dijo a RPP que “el testimonio de Angie Jibaja podía ser de valor para los lectores”.“Escribir te descarga de todos los momentos que estás pasando”, dijo la señorita Jibaja. Y luego de decir que escribió cada día de los que estuvo en prisión por cortarle la cara a una parroquiana, añadió de lo más misteriosa: “También estoy escribiendo la parte de adelante de esto, para que vean que siempre hay un cambio...”Los ansiosos lectores esperan, claro, que la parte de adelante (de la obra) sea tan buena como la parte de atrás. Pero eso ya depende de qué negro literario le adjunte “Planeta” a tan 'prometedor' retoño de las letras peruanas.

Escrito por César Hildebrandt, con título original "La escritora Angie Jibaja"
Pido disculpa pública al columnita del diario La Primera por haber variado, intencionalmente, el título de su artículo. Es que es lamentable, y otra vez lamentable, que la labor escritora sea hoy tomado como un acto busgués de lucrar, cuando hay muchos buenos escritores nacionales que se han quemado las pestañas y no se le da la debida importancia. Con este acto, se ve que también la editorial "Planeta" ha entrado al juego del vedetismo peruano y global. ¡Qué asco me da!

jueves, 17 de julio de 2008

BAILEMOS



Antes de que lean, recomiendo que pongan de fondo a John Adams «Harmonielehre», y de este modo vivan el instante del baile. 

Faldas que giraban al compás musical de Arturo Ruiz del Pozo fue lo que primero palpé cuando entré al teatro sanmarquino, llenísimo desde la oscuridad aglomerada, todos absortos ante el gran espectáculo.

Me senté en la primera fila para observar con mejor cómo las delgadas figuras femíneas se movían estrepitosas, dando saltos y caminando rápido en todos los sentidos, como en un caos armonioso. Corrían en círculos las cinco, trataban de levantar la falda la una a la otra y la otra a la una; flexibles como plastilinas sus cuerpos tambaleaban por aquí y por allá. Las faldas eran una mixtura de colores cálidos y fríos que llenaban de algo así como primavera. Este primer baile llevaba de título de «FALDAS», coreografía hecha por Maureen Llewellyn Jones.

Pensé que había culminado. Y aunque haya sido rápido, me dije, valió la pena; sin embargo el ballet, para mi sorpresa y alegría, continuó. «YA ESTAMOS LLEGANDO» era el título del siguiente. Dos jóvenes varones con cabeza rapada oscilaban y recorrían empujándose como si protagonizaran una lucha, mientras la música extasiada seguía sus brazos armoniosos bajo acordes nunca escuchados de B. O. S. La coreografía llena de imágenes estuvo a cargo de Luis Valdivia.

Lo que continuó fue una avalancha memorística. La música de Metálica interpretada por Apocalíptica vibraba al compás desenfrenado de los bailarines que fluctuaban sus finos cuerpos de manera acrobática. Tres en uno: la memoria mojaba tres recuerdos en un solo movimiento: "The Unforgiven", "Nothing else matters", "Fade to Black" fueron los que estuvieron dentro del ballet «MEMORIA».

Los ocho pisaban la tabla.

Los ocho removían las redes y nosotros estábamos atentos a todo, no obstante era imposible: cuando se veía a una pareja deslizándose, no se podía ver a la otra, y uno se quedaba con las locas ganas de atraparlas a todas.

Tocó la hora a «ALEGORÍA», representada también en noviembre de 2007; y ese 21 de junio volvía a representarse en la ventana sanmarquina. La presentadora del baile fue enfática al referirse al compositor de la música que iba a rondar al baile: John Adams «Harmonielehre». Llegaba así al fin del espectáculo de movimientos, imágenes que se trasladaban de un lugar a otro, acorde a las expresiones y a la música que habían elegido con perfección para los bailes.

Aún hoy las imágenes bailan en mi mente, el recuerdo de las inclinaciones realizadas por las siluetas delgadas se mueven presionadas por la memoria.

Olvidaba, aunque parece de más decirlo. Al finalizar cada baile los aplausos sacudieron todo el recinto sanmarquino. Y cuando todo culminó, los aplausos eran lo único que rebalsaba, hablaba, gritaba en la sala hasta más sí poder. Los alaridos de las manos todavía recorren las vías de la evocación. ¡Aplausos!, el baile ha finalizado. Pero sigue...


AZAÑA ORTEGA, Moisés

domingo, 13 de julio de 2008

Mario Vargas Llosa: "La libertad es una sola"

Mario Vargas Llosa habla sobre literatura, política y creación artística. A sus 72 años, sigue cosechando premios, creando, imaginando. Y opinando con fuerza y sin pelos en el verbo.
Acaba de ser incluido, por la prestigiosa revista Foreign Policy, en la lista de los 100 intelectuales más destacados del mundo. Días antes, a comienzos de junio, recibió en París el premio de la Fundación Simone y Cino del Duca. También recientemente, el gobierno francés lo condecoró con la Orden de las Artes y las Letras, en el grado de Comendador. Para el autor de Conversación en la Catedral, sin embargo, el mejor premio sigue siendo la literatura, el disfrute del proceso creativo, la aventura de la imaginación. La pasión por las letras fluye en sus palabras.
Entiendo que lo que más te gusta no es escribir, sino re-escribir.Ah, es lo que más me gusta. La primera versión de un texto me cuesta muchísimo trabajo, escribo con una enorme inseguridad, con el terror-pánico de que aquello nunca llegue a ser la historia que yo quiero escribir. Hasta que termino ese borrador, ese magma. Entonces todo cambia y empiezo a pasarla bien, a divertirme. Ya tengo la seguridad de que la obra está allí y que depende de mí rescatarla de toda esa hojarasca. Allí puedo trabajar muchas horas, con mucho entusiasmo. Ese es el gran placer para mí: reescribir.
Digamos que la primera parte es de artesano y la segunda de emperador.Es una buena definición. En la primera parte no tengo una visión clara, cabal. Tengo ideas, pero la historia es todavía una nebulosa. Cuando, por fin, tengo ese magma, que es siempre muy caótico, ya estoy seguro de que la historia está enterrada allá dentro. Y entonces se trata de irla desenterrando poco a poco.
Son como esas esculturas de Miguel Ángel a medio terminar, que están en un museo de Florencia.En cierta forma sí, pero con una diferencia. Los materiales de una escultura están allí, ya los tienes. En cambio, en literatura, esos materiales yo los trabajo también. Por eso es que, en todo lo que escribo, hago primero un recojo de documentación, leo mucho. Viajo incluso a los lugares donde va a ocurrir la historia. Procuro familiarizarme con el entorno, la época. Pero no con la idea de la fidelidad histórica, en absoluto. No. Es con la idea de sentir, digamos, esa integración con el ambiente, el medio, los personajes, la manera de hablar. Eso me va sugiriendo imágenes, situaciones, personajes.
¿Las historias te escogen a ti o tú las escoges?Bueno, yo creo que uno no es tan libre como le gustaría a la hora de elegir las historias. Uno no dice, bueno, yo voy a escribir sobre estos temas. No, no. Solo algunas cosas que me ocurren me remiten a algún núcleo muy secreto de experiencias que, a su vez, tienen que ver con lo más íntimo de mi personalidad.
Digamos que en eso no se puede ser tan liberal.No, en eso no. Los liberales lo que quisieran es que, sobre todo, la vida política, social o económica no escapen de la racionalidad. Pero un escritor que no quisiera escapar de la racionalidad estaría condenado a ser muy mal escritor. Yo creo que uno escribe no solo con su razón, sus ideas, sino con sus instintos, con sus pasiones.
A propósito del liberalismo, ¿no crees que su ascenso ha sido una gran verdad en la que ha habido grandes mentiras?Bueno, en el liberalismo, como en toda doctrina, hay variantes, que tienen que ver con las variantes humanas. Si tú has asistido alguna vez a un encuentro de liberales, vas a ver que las diferencias son muchísimo mayores que las coincidencias. En eso los liberales nos parecemos a los trostkistas. Tenemos una voluntad de divisionismo que parece genética.
¿No te incomoda eso a veces?No, porque no es una iglesia, es una doctrina muy abierta, en la que a partir de ciertas ideas básicas, como la libertad como fuente indivisible del progreso humano, todo lo demás son variantes. Pero hay fanáticos del liberalismo. La idea de que puede haber un progreso que puede estar montado, enteramente, sobre la libertad de mercado me parece una aberración, tan grande como la de los marxistas, que creen que la economía es el fundamento de la historia.
Hay liberales que aceptan el mercado, pero no la libertad política.Ningún liberal admitiría semejante barbaridad.
Algunos lo hacen.Bueno, no son liberales. No puede haber libertad económica sin libertad política, sin libertad social. La libertad es una sola y debe operar simultáneamente en todos los campos. La libertad significa que una sociedad debe ir impulsando progresivamente la libertad individual, la autonomía del individuo, para que pueda realizar sus anhelos e ideales en todos los campos: económico, cultural, social, religioso, sexual. Ahora, que haya caricaturas liberales, las hay. El partido de Somoza, en Nicaragua, se llamaba Partido Liberal. El partido de Georg Haider en Austria, que es un nazi, se llamaba Partido Liberal.
¿Qué hay en el animal político que lo hace tan díscolo?Hay una cierta abdicación de la libertad. La libertad es una cosa muy hermosa, pero también significa una enorme responsabilidad y un enorme vacío. Ser libre es estar tomando decisiones todo el tiempo y eso es algo que contradice profundamente una cierta condición humana. Por eso tantos seres humanos abdican y entregan a otros la facultad de tomar las decisiones fundamentales de su vida. A un dictador, a un tirano, a un caudillo. Todos los movimientos totalitarios significan eso: la abdicación del individuo ante un jefe o una inteligencia. Ese miedo a la libertad, en países como los nuestros, está profundamente arraigado.
Se abdica ante el partido, ante un líder, ante el mercado...La doctrina liberal no admite la abdicación de la libertad. Es la asunción de la responsabilidad. Somos libres porque queremos tomar responsabilidades y no queremos que otros organicen nuestras vidas. Ahora, hay una cosa muy importante: la doctrina liberal no acepta que el mundo político ocupe toda la vida. Defiende siempre, como un derecho humano fundamental, el respeto a la soberanía individual. Que haya un espacio en mi vida en el que nadie tenga derecho a intervenir. Ni el Estado, ni la Iglesia.
Esta frase tuya, reciente, me conmovió mucho: "me enfurece el egoísmo y la ceguera de los sectores privilegiados" (1).Eso pasa muchísimo en los países subdesarrollados, que en gran parte lo son por ello. Han tenido unas clases dirigentes muy ciegas frente a sus responsabilidades. Tuvieron un poder que no merecían y lo usaron para construir privilegios, que marginaban a grandes mayorías dentro de sus sociedades. El resultado son países a medio hacer, como el nuestro. En el caso del Perú, hay una responsabilidad enorme de las clases dirigentes. Fueron clases que abdicaron de su responsabilidad, confiaron muchas veces la dirección del país a dictadores militares semianalfabetos, simplemente porque servían a sus intereses.
¿Estás pensando en Odría y en Cayo Mierda (2)?Sí, pues, imagínate. Yo, por haber nacido en el año 1936, he vivido mucho más en dictaduras que en gobiernos democráticos. Y creo que para la mayor parte de los países de América Latina se puede decir lo mismo. Han vivido más tiempo en su vida bajo regímenes autoritarios.
¿Nos falta entusiasmo democrático a los peruanos?Hay que estimular a los peruanos a que asuman sus responsabilidades. Hay países que han avanzado mucho, como Chile, que por eso progresa tan rápido. Tenemos que comprometernos a actuar si es que queremos salir del pozo. Tenemos que estar movilizados, para reemplazar al gran paquidermo, que es el Estado, como el motor de la transformación y del cambio.
(1)Respuesta a Pedro Salinas en el libro Rajes del Oficio 2.(2)'Cayo Mierda' es un personaje de Conversación en la Catedral, cuyo modelo fue Alejandro Esparza Zañartu, esbirro y ministro de Gobierno de Manuel A. Odría.




Escrito por Ramiro Escobar en el diario Perú 21 de hoy.

Mario Vargas Llosa: "La libertad es una sola"


Mario Vargas Llosa habla sobre literatura, política y creación artística. A sus 72 años, sigue cosechando premios, creando, imaginando. Y opinando con fuerza y sin pelos en el verbo.
Acaba de ser incluido, por la prestigiosa revista Foreign Policy, en la lista de los 100 intelectuales más destacados del mundo. Días antes, a comienzos de junio, recibió en París el premio de la Fundación Simone y Cino del Duca. También recientemente, el gobierno francés lo condecoró con la Orden de las Artes y las Letras, en el grado de Comendador. Para el autor de Conversación en la Catedral, sin embargo, el mejor premio sigue siendo la literatura, el disfrute del proceso creativo, la aventura de la imaginación. La pasión por las letras fluye en sus palabras.
Entiendo que lo que más te gusta no es escribir, sino re-escribir.Ah, es lo que más me gusta. La primera versión de un texto me cuesta muchísimo trabajo, escribo con una enorme inseguridad, con el terror-pánico de que aquello nunca llegue a ser la historia que yo quiero escribir. Hasta que termino ese borrador, ese magma. Entonces todo cambia y empiezo a pasarla bien, a divertirme. Ya tengo la seguridad de que la obra está allí y que depende de mí rescatarla de toda esa hojarasca. Allí puedo trabajar muchas horas, con mucho entusiasmo. Ese es el gran placer para mí: reescribir.
Digamos que la primera parte es de artesano y la segunda de emperador.Es una buena definición. En la primera parte no tengo una visión clara, cabal. Tengo ideas, pero la historia es todavía una nebulosa. Cuando, por fin, tengo ese magma, que es siempre muy caótico, ya estoy seguro de que la historia está enterrada allá dentro. Y entonces se trata de irla desenterrando poco a poco.
Son como esas esculturas de Miguel Ángel a medio terminar, que están en un museo de Florencia.En cierta forma sí, pero con una diferencia. Los materiales de una escultura están allí, ya los tienes. En cambio, en literatura, esos materiales yo los trabajo también. Por eso es que, en todo lo que escribo, hago primero un recojo de documentación, leo mucho. Viajo incluso a los lugares donde va a ocurrir la historia. Procuro familiarizarme con el entorno, la época. Pero no con la idea de la fidelidad histórica, en absoluto. No. Es con la idea de sentir, digamos, esa integración con el ambiente, el medio, los personajes, la manera de hablar. Eso me va sugiriendo imágenes, situaciones, personajes.
¿Las historias te escogen a ti o tú las escoges?Bueno, yo creo que uno no es tan libre como le gustaría a la hora de elegir las historias. Uno no dice, bueno, yo voy a escribir sobre estos temas. No, no. Solo algunas cosas que me ocurren me remiten a algún núcleo muy secreto de experiencias que, a su vez, tienen que ver con lo más íntimo de mi personalidad.
Digamos que en eso no se puede ser tan liberal.No, en eso no. Los liberales lo que quisieran es que, sobre todo, la vida política, social o económica no escapen de la racionalidad. Pero un escritor que no quisiera escapar de la racionalidad estaría condenado a ser muy mal escritor. Yo creo que uno escribe no solo con su razón, sus ideas, sino con sus instintos, con sus pasiones.
A propósito del liberalismo, ¿no crees que su ascenso ha sido una gran verdad en la que ha habido grandes mentiras?Bueno, en el liberalismo, como en toda doctrina, hay variantes, que tienen que ver con las variantes humanas. Si tú has asistido alguna vez a un encuentro de liberales, vas a ver que las diferencias son muchísimo mayores que las coincidencias. En eso los liberales nos parecemos a los trostkistas. Tenemos una voluntad de divisionismo que parece genética.
¿No te incomoda eso a veces?No, porque no es una iglesia, es una doctrina muy abierta, en la que a partir de ciertas ideas básicas, como la libertad como fuente indivisible del progreso humano, todo lo demás son variantes. Pero hay fanáticos del liberalismo. La idea de que puede haber un progreso que puede estar montado, enteramente, sobre la libertad de mercado me parece una aberración, tan grande como la de los marxistas, que creen que la economía es el fundamento de la historia.
Hay liberales que aceptan el mercado, pero no la libertad política.Ningún liberal admitiría semejante barbaridad.
Algunos lo hacen.Bueno, no son liberales. No puede haber libertad económica sin libertad política, sin libertad social. La libertad es una sola y debe operar simultáneamente en todos los campos. La libertad significa que una sociedad debe ir impulsando progresivamente la libertad individual, la autonomía del individuo, para que pueda realizar sus anhelos e ideales en todos los campos: económico, cultural, social, religioso, sexual. Ahora, que haya caricaturas liberales, las hay. El partido de Somoza, en Nicaragua, se llamaba Partido Liberal. El partido de Georg Haider en Austria, que es un nazi, se llamaba Partido Liberal.
¿Qué hay en el animal político que lo hace tan díscolo?Hay una cierta abdicación de la libertad. La libertad es una cosa muy hermosa, pero también significa una enorme responsabilidad y un enorme vacío. Ser libre es estar tomando decisiones todo el tiempo y eso es algo que contradice profundamente una cierta condición humana. Por eso tantos seres humanos abdican y entregan a otros la facultad de tomar las decisiones fundamentales de su vida. A un dictador, a un tirano, a un caudillo. Todos los movimientos totalitarios significan eso: la abdicación del individuo ante un jefe o una inteligencia. Ese miedo a la libertad, en países como los nuestros, está profundamente arraigado.
Se abdica ante el partido, ante un líder, ante el mercado...La doctrina liberal no admite la abdicación de la libertad. Es la asunción de la responsabilidad. Somos libres porque queremos tomar responsabilidades y no queremos que otros organicen nuestras vidas. Ahora, hay una cosa muy importante: la doctrina liberal no acepta que el mundo político ocupe toda la vida. Defiende siempre, como un derecho humano fundamental, el respeto a la soberanía individual. Que haya un espacio en mi vida en el que nadie tenga derecho a intervenir. Ni el Estado, ni la Iglesia.
Esta frase tuya, reciente, me conmovió mucho: "me enfurece el egoísmo y la ceguera de los sectores privilegiados" (1).Eso pasa muchísimo en los países subdesarrollados, que en gran parte lo son por ello. Han tenido unas clases dirigentes muy ciegas frente a sus responsabilidades. Tuvieron un poder que no merecían y lo usaron para construir privilegios, que marginaban a grandes mayorías dentro de sus sociedades. El resultado son países a medio hacer, como el nuestro. En el caso del Perú, hay una responsabilidad enorme de las clases dirigentes. Fueron clases que abdicaron de su responsabilidad, confiaron muchas veces la dirección del país a dictadores militares semianalfabetos, simplemente porque servían a sus intereses.
¿Estás pensando en Odría y en Cayo Mierda (2)?Sí, pues, imagínate. Yo, por haber nacido en el año 1936, he vivido mucho más en dictaduras que en gobiernos democráticos. Y creo que para la mayor parte de los países de América Latina se puede decir lo mismo. Han vivido más tiempo en su vida bajo regímenes autoritarios.
¿Nos falta entusiasmo democrático a los peruanos?Hay que estimular a los peruanos a que asuman sus responsabilidades. Hay países que han avanzado mucho, como Chile, que por eso progresa tan rápido. Tenemos que comprometernos a actuar si es que queremos salir del pozo. Tenemos que estar movilizados, para reemplazar al gran paquidermo, que es el Estado, como el motor de la transformación y del cambio.
(1)Respuesta a Pedro Salinas en el libro Rajes del Oficio 2.(2)'Cayo Mierda' es un personaje de Conversación en la Catedral, cuyo modelo fue Alejandro Esparza Zañartu, esbirro y ministro de Gobierno de Manuel A. Odría.

Escrito por Ramiro Escobar en el diario Perú 21 de hoy.

viernes, 11 de julio de 2008

El argentino que se hizo querer de todos


Fui a Praga por última vez hace unos quince años, con Carlos Fuentes y Julio Cortázar. Viajábamos en tren desde París porque los tres éramos solidarios en nuestro miedo al avión y habíamos hablado de todo mientras atravesábamos la noche dividida de las Alemanias, sus océanos de remolacha, sus inmensas fábricas de todo, sus estragos de guerras atroces y amores desaforados. A la hora de dormir, a Carlos Fuentes se le ocurrió preguntarle a Cortázar cómo y en qué momento y por iniciativa de quién se había introducido el piano en la orquesta de jazz. La pregunta era casual y no pretendía conocer nada más que una fecha y un nombre, pero la respuesta fue una cátedra deslumbrante que se prolongó hasta el amanecer, entre enormes vasos de cerveza y salchichas de perro con papas heladas. Cortázar, que sabía medir muy bien sus palabras, nos hizo una recomposición histórica y estética con una versación y una sencillez apenas creíbles, que culminó con las primeras luces en una apología homérica de Thelonius Monk. No sólo hablaba con una profunda voz de órgano de erres arrastradas, sino también con sus manos de huesos grandes como no recuerdo otras más expresivas. Ni Carlos Fuentes ni yo olvidaríamos jamás el asombro de aquella noche irrepetible. Doce años después vi a Julio Cortázar enfrentado a una muchedumbre en un parque de Managua, sin más armas que su voz hermosa y un cuento suyo de los más difíciles: La noche de Mantequilla Nápoles. Es la historia de un boxeador en desgracia contada por él mismo en lunfardo, el dialecto de los bajos fondos de Buenos Aires, cuya comprensión nos estaría vetada por completo al resto de los mortales si no la hubiéramos vislumbrado a través de tanto tango malevo; sin embargo, fue ese el cuento que el propio Cortázar escogía para leerlo en una tarima frente a la muchedumbre de un vasto jardín iluminado, entre la cual había de todo, desde poetas consagrados y albañiles cesantes, hasta comandantes de la revolución y sus contrarios. Fue otra experiencia deslumbrante. Aunque en rigor no era fácil seguir el sentido del relato, aún para los más entrenados en la jerga lunfarda, uno sentía y le dolían los golpes que recibía Mantequilla Nápoles en la soledad del cuadrilátero, y daban ganas de llorar por sus ilusiones y su miseria, pues Cortázar había logrado una comunicación tan entrañable con su auditorio que ya no le importaba a nadie lo que querían decir o no decir las palabras, sino que la muchedumbre sentada en la hierba parecía levitar en estado de gracia por el hechizo de una voz que no parecía de este mundo. Estos dos recuerdos de Cortázar que tanto me afectaron me parecen también los que mejor lo definían. Eran los dos extremos de su personalidad. En privado, como en el tren de Praga, lograba seducir por su elocuencia, por su erudición viva, por su memoria milimétrica, por su humor peligroso, por todo lo que hizo de él un intelectual de los grandes en el buen sentido de otros tiempos. En público, a pesar de su reticencia a convertirse en un espectáculo, fascinaba al auditorio con una presencia ineludible que tenía algo de sobrenatural, al mismo tiempo tierna y extraña. En ambos casos fue el ser humano más importante que he tenido la suerte de conocer.Desde el primer momento, a fines del otoño triste de 1956, en un café de París con nombre inglés, adonde él solía ir de vez en cuando a escribir en una mesa del rincón, como Jean-Paul Sartre lo hacía a trescientos metros de allí, en un cuaderno de escolar y con una pluma fuente de tinta legítima que manchaba los dedos. Yo había leído Bestiario, su primer libro de cuentos, en un hotel de lance de Barranquilla donde dormía por un peso con cincuenta, entre peloteros más mal pagados y putas felices, y desde la primera página me di cuenta de que aquél era un escritor como el que yo hubiera querido ser cuando fuera grande. Alguien me dijo en París que él escribía en el café Old Navy, del boulevard Saint Germain, y allí lo esperé varias semanas, hasta que lo vi entrar como una aparición. Era el hombre más alto que se podía imaginar, con una cara de niño perverso dentro de un interminable abrigo negro que más bien parecía la sotana de un viudo, y tenía los ojos muy separados, como los de un novillo, y tan oblicuos y diáfanos que habrían podido ser los del diablo si no hubieran estado sometidos al dominio del corazón. Años después, cuando ya éramos viejos amigos, creí volver a verlo como lo vi aquel día, pues me parece que se recreó a si mismo en uno de los cuentos mejor acabados - El otro cielo -, en el personaje de un latinoamericano sin nombre que asistía de puro curioso a las ejecuciones en la guillotina. Como si lo hubiera hecho frente a un espejo. Cortázar lo describió así: "Tenía una expresión distante y a la vez curiosamente fija. La cara de alguien que se ha inmovilizado en un momento de su sueño y se rehúsa a dar el paso que lo devolverá a la vigilia.". Su personaje andaba envuelto en una hopalanda negra y larga, como el abrigo del propio Cortázar cuando lo vi por primera vez, pero el narrador no se atrevía a acercársele para preguntarle su origen, por temor a la fría cólera con que él mismo hubiera percibido una interpelación semejante. Lo raro es que yo tampoco me había atrevido a acercarme a Cortázar aquella tarde del Old Navy, y por el mismo temor. Lo vi escribir durante más de una hora, sin una pausa para pensar, sin tomar nada más que medio vaso de agua mineral, hasta que empezó a oscurecer en la calle y guardó la pluma en el bolsillo y salió con el cuaderno debajo del brazo como el escolar más alto y más flaco del mundo. En las muchas que nos vimos años después, lo único que había cambiado en él era la barba densa y oscura, pues hasta hace apenas dos semanas parecía cierta la leyenda de que era inmortal, porque nunca había dejado de crecer y se mantuvo siempre en la misma edad con la que había nacido. Nunca me atreví a preguntarle si era verdad, como tampoco le conté que en el otoño triste de 1956 lo había visto, sin atreverme a decirle nada, en su rincón del Old Navy, y sé que dondequiera que esté ahora estará mentándome la madre por mi timidez. Los ídolos infunden respeto, admiración, cariño y, por supuesto, grandes envidias. Cortázar inspiraba todos esos sentimientos como muy pocos escritores, pero inspiraba además otro menos frecuente: la devoción. Fue, tal vez sin proponérselo, el argentino que se hizo querer de todo el mundo. Sin embargo, me atrevo a pensar que si los muertos se mueren, Cortázar debe estar muriéndose otra vez de vergüenza por la consternación mundial que ha causado su muerte. Nadie le temía más que él, ni en la vida real ni en los libros, a los honores póstumos y a los fastos funerarios. Más aún: siempre pensé que la muerte misma le parecía indecente. En alguna parte de La vuelta al día en ochenta mundos un grupo de amigos no puede soportar la risa ante la evidencia de que un amigo común ha incurrido en la ridiculez de morirse. Por eso, porque lo conocí y lo quise tanto, me resisto a participar en los lamentos y elegías por Julio Cortázar. Prefiero seguir pensando en él como sin duda él lo quería, con el júbilo inmenso de que haya existido, con la alegría entrañable de haberlo conocido, y la gratitud de que nos haya dejado para el mundo una obra tal vez inconclusa pero tan bella e indestructible como su recuerdo.

Estos recuerdos fueron escritos por Gabriel García Márquez con motivo de la inauguración de la Cátedra Julio Cortázar de la Universidad de Guadalajara en México (1984).